
El Departamento de Justicia de Estados Unidos no se anda con chiquitas. El caso contra
varios fabricantes de pantallas LCD
para fijar los precios de los paneles sigue abierto, y la semana pasada, se halló culpable a un nuevo cómplice en esta conspiración para sangrar a otras compañías, y de rebote, al propio consumidor. Chi Mei, una empresa taiwanesa, ha sido la última en recibir una fuerte sanción económica: 220 millones de dólares es lo que deberá pagar por su "mal comportamiento".
LG, Sharp, Hitachi y Chungwa Picture Tube también tuvieron que pasar por caja en su momento, dejando el monto en más de 860 millones de dólares. Apoyando a la acusación están empresas como HP, Dell y Apple, pero no son las únicas; la operadora estadounidense AT&T y Nokia también están en pie de guerra, y ya han puesto sus miras sobre LG, Samsung, Chunghua, y AU Optronics por el mismo motivo. Su caso es distinto, y se centraría en las maniobras de los acusados para inflar los precios de las pantallas de sus teléfonos móviles "al menos" entre el 1 de enero de 1996 y el 11 de diciembre de 2006.