En ocasiones tragarte un comprimido o ser aguijoneado por una jeringuilla no es la forma más eficiente de atacar un problema interno, al menos de acuerdo con un equipo de físicos de la Universidad de Twente, Holanda. Su último proyecto es básicamente un tubo microscópico (de unos pocos de milímetros de largo y 750 micras de diámetro) llamado la robo-vieira (¡de verdad!), capaz de moverse a través del sistema circulatorio humano impulsado por ondas de sonido. Este surfista sanguíneo tiene una burbuja de aire en uno de sus extremos que se expande y contrae mediante las vibraciones enviadas por un altavoz en contacto con la piel del paciente, absorbiendo plasma por un extremo expulsándolo por el otro, a fin de enviar a la robo-vieira a través de un océano de glóbulos rojos para administrar medicinas en lugares difíciles de alcanzar. Esta misma forma de desplazamiento es utilizado por el molusco real, de ahí el nombre del invento.

Por el momento uno de los mayores retos a los que se enfrenta el equipo es conseguir mover al vehículo sin, erm, dejar sordo al sujeto de pruebas, y reducir aún más su tamaño para poder introducirlo incluso a través de las válvulas y venas más pequeñas. Aunque todavía no se sabe cuándo será completada, en el futuro, la robo-vieira será capaz de ayudar a pacientes con patologías difíciles de tratar con medios no intrusivos.

[Artículo en inglés]

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