¡Señor, robocirujano presente señor!

Blake Hannaford y sus colegas de la Universidad de Washington han desarrollado un sistema de cirugía robótica que puede ser transportado donde haga falta, permitiendo a los doctores trabajar sobre las magulladas carnes de los soldados sin que importen fronteras o líneas enemigas, con la ayuda de un par de brazos robotizados que dan miedo solo de verlos y un vehículo aéreo no tripulado a modo de antena. Aparentemente, todavía tiene un montón de asuntos por solucionar que impiden su uso en situaciones reales, como problemas con el ruido en la señal, las interferencias y el suministro de energía, todos ellos factores que podrían afectar negativamente a la eficiencia del robocirujano. Algo serio, dado que si se le va la pinza (y el bisturí) no vas a volver a la cama en mejor estado del que encontrabas cuando entrastes en el quirófano.
[Artículo en inglés]

















