
Sí, sí, lo primero que viene a la cabeza cuando ves a este simpático
Robonova poniéndose de rodillas como un niño y dibujando una carita sonriente es "aaah, que tierno". Pero seguro que tu entusiasmo ante sus infantiles habilidades artísticas se transforma en terror cuando nuestro amiguito de hojalata se da cuenta de que la boca le ha salido torcida, pierde un fusible, y en un arrebato que muestra el instinto asesino que todos los robots ocultan frente a sus amos,
destroza el dibujo apuñalándolo con su rotulador. Y esto lo hace ahora, que empieza a gatear y aún no tiene dientes, espera a que descubra el cajón de los cuchillos... El mundo de mañana va a dar mucho miedo.
¿Por un caso no tendrás una
cerradura en la puerta de tu dormitorio, verdad?
[Artículo en
inglés]