La habilidad e inteligencia de los ladrones de poca monta –como el robabolsos que nos ocupa- es sin duda, objeto de debate, pero tiene que ser humillante que te detenga un robot pocero mientras escapas como Dios te trajo al mundo, por un frío y maloliente desagüe de un metro de ancho. ¿Realmente merecía la pena el trago por un viejo bolso de señora? Confiamos en que la señora llevara en el bolso el medallón de Ra por lo menos, porque el pobre ladrón las pasó canutas... El tanteo queda de esta manera: robot-pocero 1, ladrón 0. No os perdáis el vídeo un poco más abajo.