Los atascos matutinos y los peajes no obran maravillas por la atmósfera del planeta, aunque siempre queda el consuelo de saber que además de en vehículos más eficientes, la gente piensa en formas de sacar beneficio al tráfico rodado. Hoy nos enteramos de un par de estudios de diseño bastante interesantes que podrían ser instalados sin mayores complicaciones en cualquier carretera; uno de ellos es básicamente un
molino de viento suspendido sobre la vía, y el otro, una
barrera lateral capaz de atrapar la energía eólica. En teoría, la fuerza del viento y las corrientes generadas por el tráfico deberían bastar para impulsar sus aspas, generando electricidad que después podría ser empleada por poblaciones cercanas, redes ferroviarias ligeras o incluso paneles informativos inteligentes.
Evidentemente estas ideas todavía están en fase de diseño, y no parece que vayan a ser económicas de producir, aunque siempre queda el recurso de las subvenciones económicas y las concesiones de explotación.
[Artículo en
inglés]