Hace ya más de dos meses, Oliver, el robotuatara, fue puesto en libertad en los montes de Stephens Island, en Nueva Zelanda, y ahora que su equipo de desarrollo ha tenido la oportunidad de observar su funcionamiento en el campo, podemos decir que Oli se ha comportado como un campeón. Con su batería de níquel-cadmio, un puñado de servos y un traje de goma tan lustroso, este falso reptil se ha pasado el tiempo moviendo la cabeza, abriendo la boca y proporcionando a los investigadores algunos intrigantes datos sobre la agresividad de la especie y sus hábitos de cortejo. Desafortunadamente, la generación actual es paralítica de cuello para abajo, y por si fuera poco sus creadores necesitaron un tiempo para darse cuenta de que eso de mover la cabeza arriba y abajo, hacía que sus congéneres tomaran al pobre animal robot por una hembra. Pobre. Menos mal que tras una breve operación acaba de recuperar su virilidad, y se dispone a volver al bosque para investigar cosas tan interesantes como el sentido olfativo y las infidelidades de los tuataras salvajes.

[Vía Digg]
[Artículo en inglés]

Oliver completa su primer ciclo investigando la vida de los tuataras

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