Los abuelos japoneses pasan de los robots
De acuerdo a las últimas noticias desde Tokio, los jubilados japoneses no son tan amigos de los robots como nosotros. Ifbot, un asistente mecánico que trabaja en una residencia de ancianos nipona y es capaz de conversar, cantar, expresar emociones y practicar eutanasias cuando la gente no mira (vale, esto nos lo hemos inventado) no ha sido todo lo exitoso que se esperaba. Según Yasuko Sawada, encargado de la residencia en la que trabaja el robot, "a los residentes les gustó Ifbot durante un mes antes de perder el interés", a lo que añade que "los animales de peluche son más populares" (disentimos respetuosamente). Esta noticia viene a respaldar la opinión de Ruth Campbell, un trabajador social de la Universidad de Tokio que afirma que "la mayoría de la gente (anciana) no está interesada en robots. Los ven demasiado complicados y aparatosos".
Ya ves, resulta que los fabricantes japoneses de productos electrónicos se han estado desviviendo en la creación de enfermeras mecánicas para un país que a mediados de siglo estará compuesto por un 40% de ancianos, y estos pasan de sus creaciones como de tomarse las pastillas. Tampoco es que nos sorprenda, viendo que nuestros abuelos todavía nos llaman por teléfono para cambiar la hora del microondas.
[Artículo en inglés]
Ya ves, resulta que los fabricantes japoneses de productos electrónicos se han estado desviviendo en la creación de enfermeras mecánicas para un país que a mediados de siglo estará compuesto por un 40% de ancianos, y estos pasan de sus creaciones como de tomarse las pastillas. Tampoco es que nos sorprenda, viendo que nuestros abuelos todavía nos llaman por teléfono para cambiar la hora del microondas.
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