Enviar descargas eléctricas al cerebro mediante un implante supuso se ha utilizado otras veces en situaciones extremas, como revivir a personas en estado vegetativo, pero nuevas investigaciones amplían el ámbito de aplicación para desórdenes como la depresión o el desorden compulsivo-obsesivo. Así, los investigadores han realizado hasta 17 implantes en otras tantas personas con depresión y han registrado su evolución durante un año, mostrando una notable evolución tanto en el estado de ánimo como en la interrelación con el resto de la gente.

Por otro lado, han realizado implantes a 26 personas afectadas con el desorden compulsivo-obsesivo y se les ha monitorizado durante 3 años y también mostrado una "notable mejora". Estos avances se presentarán a la Asociación de Neurólogos en Estados Unidos esta misma semana.

[Artículo en inglés]

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Un implante cerebral podría acabar con la depresión