Un estudio hecho público por la revista británica Which? Computing Magazine ha confirmado nuestras sospechas: aquel teclado ennegrecido de tu oficina es un foco de bacterias y gérmenes que no tiene nada que envidiar a los servicios de cualquier bar de carretera. Un microbiólogo ha examinado cerca de 33 teclados en una oficina, y uno de ellos en concreto, tenía más bacterias que las que te puedas encontrar en un retrete, superando en 150 veces la cantidad aceptable. Otros dos contaban con niveles "alarmantes" de bacterias y dos más, mostraban elevados niveles de coliformes (bacteria asociada a las heces). Sabiendo estas conclusiones, lo mejor que podemos hacer es, no comer cerca de los teclados, lavarnos bien las manos (antes y después de usarlo) y buscar algún sistema de limpieza que procure limitar el nivel de bacterias.

[Vía Dvice]

Un estudio demuestra que mejor que no te acerques a los teclados... de lo guarros que están

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