Un informe expone la vulnerabilidad de las máquinas de voto fabricadas por Sequoia
Dicen que a río revuelto ganancia de pescadores, pero da la impresión de que ni Sequoia se va a salvar de la quema. Después que quedara demostrada la patente falta de seguridad de las máquinas de voto fabricadas por Diebold, su principal rival en el mercado de las urnas digitales se encuentra en una situación parecida.
Investigadores de la Universidad de Princeton han publicado un estudio de 158 páginas en el que describen la facilidad con la que se puede cambiar la ROM de estos aparatos, haciendo posible dar un pucherazo digital extremadamente difícil de detectar. Porque podría pensarse que no es fácil hackear el hard de una urna electrónica si su ordenador se encuentra encerrado dentro de una caja metálica, pero el caso es que uno de los investigadores a cargo del informe sólo necesitó 13 segundos para traspasar los mecanismos físicos de seguridad... y eso que jamás en la vida había tocado una ganzúa.
Cambiar el chip ROM por uno nuevo le llevó 7 minutos. Igual de chapucero es el software de control, y es que aparentemente se puede hackear de forma que las máquinas se infecten entre sí con un programa de manipulación de votos, evitando el riesgo de ser sorprendido con las manos en la masa. Ah, y dadas las características del soft desarrollado (122 líneas, programado en dos días), el fraude sería virtualmente imposible de detectar.
Añade a eso que las urnas de Sequoia no guardan un registro de los votos en papel, y verás por qué cualquier ciudadano celoso de sus derechos debería poner el grito en el cielo ante tamaño despropósito.
[Vía Ars Technica]
[Artículo en inglés]
Investigadores de la Universidad de Princeton han publicado un estudio de 158 páginas en el que describen la facilidad con la que se puede cambiar la ROM de estos aparatos, haciendo posible dar un pucherazo digital extremadamente difícil de detectar. Porque podría pensarse que no es fácil hackear el hard de una urna electrónica si su ordenador se encuentra encerrado dentro de una caja metálica, pero el caso es que uno de los investigadores a cargo del informe sólo necesitó 13 segundos para traspasar los mecanismos físicos de seguridad... y eso que jamás en la vida había tocado una ganzúa.
Cambiar el chip ROM por uno nuevo le llevó 7 minutos. Igual de chapucero es el software de control, y es que aparentemente se puede hackear de forma que las máquinas se infecten entre sí con un programa de manipulación de votos, evitando el riesgo de ser sorprendido con las manos en la masa. Ah, y dadas las características del soft desarrollado (122 líneas, programado en dos días), el fraude sería virtualmente imposible de detectar.
Añade a eso que las urnas de Sequoia no guardan un registro de los votos en papel, y verás por qué cualquier ciudadano celoso de sus derechos debería poner el grito en el cielo ante tamaño despropósito.
[Vía Ars Technica]
[Artículo en inglés]


































Comentarios de los lectores (Página 1 de 1)
Juan Benjamín @ 28 / 10 / 2008
Un tema muy interesante que me gustaría conocer con más detalle. Así a bote pronto el que se afirme que "aparentemente se puede hackear de forma que las máquinas se infecten entre sí con un programa de manipulación de votos," solo será posible con la existencia de una más que deficiente e inadecuada topología de red, que no me concuerda con el nivel técnico de estos fabricantes . Gracias por la información