El robot-bebé de Kokoro sólo quiere tu amor (y tal vez tu alma)
Existe algo inherentemente terrorífico en los niños pequeños. ¿Será su mirada curiosa y en ocasiones turbadoramente inoportuna? ¿Sus primitivos y asíncronos movimientos? ¿O tal vez su ausencia de moral? Es posible que sea una mezcla de todo ello, y sin embargo, hasta un mecánicamente perfecto robot puede resultar igual de grimoso. Y mucho más. Sólo tienes que ver la creación que tienes sobre estas líneas, un autómata desarrollado por Kokoro con la intención de investigar la formación del cerebro de los bebés, para lo cual ha sido equipado con 20 partes móviles en su cara que le ayudan a comunicarse sin necesidad de guturales sonidos. Cuenta además con una cámara de alta resolución y un acelerómetro de seis ejes para coordinar sus movimientos y evitar obstáculos, aunque por ninguna parte se explica por qué ha de tener semejante cabeza, siendo que sólo mide 1,3 metros de alto. Algo nos dice que lo que de verdad quieren investigar, son los traumas provocados a los científicos.


















































Comentarios de los lectores (Página 1 de 1)
Jose @ 17 / 01 / 2010
Que miedo...y que grima.
Martin @ 17 / 01 / 2010
WTF!!! Esa cosa da miedo bueno la cara
broteletal @ 17 / 01 / 2010
Je,je parecen los cabezones de Reus
DAVID BAYON Nazca 3xperienc3 @ 17 / 01 / 2010
Para salir corriendo XD
xphera @ 17 / 01 / 2010
Va hasta el fondo y lo más recóndito del valle inquietante
jayjay @ 17 / 01 / 2010
perturbador... °_°
es curioso que con este robot me imagino un remake de chucky el muñeco biabolico
laenzima @ 17 / 01 / 2010
ha tenido un niño cabezon, parece que viene de otro planeta
Martin @ 17 / 01 / 2010
Si, pero lo más llamativo de las fotos de este experimento es la cara del tipo orgulloso de la criatura... No sé que inquieta más...
Esta noche no sé si podré dormir...
Balam Mandos @ 17 / 01 / 2010
Quemenlo!
Mrcsph @ 18 / 01 / 2010
Si se me aparece en noche de tormenta al final del pasillo de casa, es fácil que me de un síncope. Lo dicho, una lata gasolina y un par de cerillas (por si la primera falla).