Posiblemente sea el iPod que más haya llamado la atención tras el estreno familiar del 1 de septiembre. Con un cambio bastante radical respecto a su generación anterior, la sexta edición del nano busca atraer a las masas una vez más, prescindiendo esta vez del famosísimo clickwheel y ofreciendo en su lugar una generosa (proporcionalmente hablando) pantalla desde la que controlar prácticamente todo. ¿Convencerá la nueva propuesta de Jobs a los más fieles de la casa? Tal vez cuando termina este análisis puedas contestar esa pregunta. Echa un ojo tras el salto porque comenzamos con su repaso ya.

iPod Nano en nuestras manos

Ver todas las fotos

30 FOTOS


Diseño: Un cambio de aires

La primera impresión es siempre la que cuenta y en el caso del nano el aspecto exterior se ha convertido en protagonista indiscutible al hablar de él. Y es que el reproductor rompe bastante con la estética de generaciones anteriores, pudiéndose resumir en dos cambios drásticos: su tamaño y la ausencia de la rueda de control. Respecto a lo primero, es indudable que Apple ha querido reducir el dispositivo a la mínima expresión, posiblemente queriendo acercarse así más a los amantes del shuffle que a los que sienten predilección por el iPod touch. El nano se siente increíblemente ligero (sólo pesa 21,1 gramos) e impresionantemente delgado (8,78 mm con pinza incluida). Es por tanto un compañero de viaje bastante liviano de transportar y muy manejable que podrás llevar en cualquier sitio (la citada pinza trasera invita a colocarlo prácticamente donde quieras).

La ausencia del clickwheel también ha sido otro punto y aparte en este nuevo lanzamiento. Jobs ha preferido ofrecer al usuario un panel de 1,54 pulgadas desde el cual controlarlo todo. Luego nos adentraremos en profundidad para saber qué tal se mueve uno por sus funcionalidades a golde de dedo, pero en cuanto a aspecto se refiere, el nuevo nano consigue llamar la atención, comiéndose prácticamente los bordes del dispositivo y provocando la ilusión óptica de que su pantalla es realmente más grande de lo que las medidas marcan -o al menos esa es la sensación que a nosotros nos provoca-.

Por lo demás, un acabado exquisito y de calidad, con una elegante carcasa metalizada (en este caso plateada), bastante desapercibida frontalmente y que se adorna en su parte posterior con el logo de la casa. En su extremo superior se alojan los únicos controles físicos que incluye, los de control de volumen y activación/reposo, de diseño similar a los del iPhone 4 (tanto en forma como en color), mientras que en la parte inferior encontramos su conector dock y el puerto de 3,5 mm.

Hardware: Más pequeño, menos opciones

Es evidente que el cambio no sólo ha sido a nivel superficial. La nueva apuesta musical de Apple pasa una importante renovación a nivel de prestaciones que no ha sentado igual de bien a todos los usuarios de la manzana. Y es que en comparación con el nano 5G, esto puede considerarse una importante vuelta hacia atrás: no hay cámara, ni reproduce vídeo, dice adiós al clickwheel (para muchos imprescindible), su pantalla es algo más pequeña y la autonomía no ha variado (24 horas de reproducción continua).

En compensación a sus carencias, el nuevo panel TFT de 1,54 pulgadas es ahora multitáctil, supuestamente algo más atractivo a la vista, permitiendo manejarte a base de deslizamientos por sus menús. La respuesta al tacto es realmente buena, resultando más cómodo de lo que esperábamos el manejarse por sus funciones -sinceramente, creímos que en una pantalla tan pequeña tal gesto se convertiría en toda una aventura-. Su calidad de pantalla es buena, suficiente para el uso que se le pretende dar (Seleccionar, abrir, seleccionar; punto), y el tamaño tampoco es impedimento para visualizar su sencilla interfaz.

La botonería de que la que hablábamos antes se pulsa sin mayor complicación y de manera firme, a pesar de sus pequeñas dimensiones, y en cuanto a la calidad de audio, nada que objetar: el nano se acompaña de los típicos auriculares de Apple (carece de altavoz externo) con una respuesta de frecuencia de entre 20 y 20.000 Hz. En temas de compatibilidades, el reproductor soporta los formatos AAC, AAC protegido (del iTunes Store), MP3, MP3 VBR, HE-AAC, Audible (2, 3 y 4, Audible Enhanced, AAX y AAX+), Apple Lossless, AIFF y WAV.

Software: Interfaz con sabor a iOS... sin serlo

El cambio del iPod nano ha sido grande tanto a nivel exterior como interior. Atrás quedaron los menús con letreros: ahora todo se inunda de iconos con mucho sabor a iOS... sin serlo, claro. El nuevo dispositivo cuenta con un sucedáneo del famoso SO, presente en los iPod touch, iPhones y iPads, con cuatro paneles principales y tremendamente intuitivo. En el primero de ellos hay acceso a las opciones de Lista de reproducción, Ahora suena, Artistas y Genius; el segunda da paso a Radio, Podcast, Fotos y Ajustes; el tercero son meros accesos directos a diferentes formas de organizar la música con Canciones, Álbumes, Géneros y Autores: y por último el cuarto deja espacio para Ejercicio y Reloj. Estos escritorios pueden, por supuesto, personalizarse -tal y como se hace en iOS-, pudiendo mover a tu antojo los iconos como prefieras e incluso creando nuevos paneles. Igualmente podrás cambiar el fondo de pantalla que incluye por defecto aunque, ojo, sólo con los precargados por Apple, no pudiendo añadirlo desde tu álbum de fotos.

Una vez dentro de cada función, nada nuevo bajo el sol: listas de opciones en cada sección para seleccionar lo que antes buscando, ya sea una pista por artista, álbum o género, el último podcast sincronizado, o una lista de reproducción. Gracias a su acelerómetro es posible además pasar de canción agitando el reproductor, pasando así a modo aletorio de reproducción.

El visor de fotos, por su parte, sí permite ver en miniatura todas las imágenes, además de ofrecer la posibilidad de verlas a modo de pase de diapositivas. Entre las opciones de ajuste de 'Fotos' también encontramos la opción de 'Señal TV' (PAL o NTSC), por lo que todo parece indicar que el iPod nano permite visualizar las imágenes en un televisor a través de algunos de los cables AV que vende la compañía en la Apple Store.

La radio mantiene prácticamente el mismo aspecto que el presente en el iPod nano 5G, la función reloj -tan de moda ahora- dispone de hora, cronómetro y temporizador, y en cuanto a la app de Ejercicio, bastante básica, consistente en el propio contador del podómetro (con registro de calorías incluido) y un historial de registro para guardar nuestras marcas.

No podemos repasar sus características de software sin hacer una mención especial a las funciones de Accesibilidad, muchas veces olvidadas al hablar de los iPods. El nano ofrece la posibilidad de ser gestionado mediante VoiceOver, una manera sencilla de permitir a las personas con discapacidad visual controlar su reproductor mediante la lectura de la información que se muestra en pantalla (además de añadir, por ejemplo, la visualización de los menús con letras blancas sobre negro). No hemos podido probar dicha función dado que para ello hay que hacer uso de unos auriculares diferentes a los que vienen en la caja, unos que cuenten con micrófono y mando (como lo que vienen con el iPhone 4), pero queríamos al menos dejar constancia en el análisis de que el nuevo nano mantiene también estas posibilidades.

Un repaso en vídeo




Una vez conocido con detalle todos los aspectos del iPod nano y antes de pasar a la conclusión final, nada mejor que un repaso en vídeo por sus principales funcionalidades, de manera que puedas verlo todavía un poco más de cerca y en plena acción -incluso te lo mostramos junto al nuevo shuffle-.

Conclusión: ¿Menos es más?

Nadie esperaba que tras el 1 de septiembre se sembrara tan intenso debate sobre si el nuevo nano es realmente un paso hacia adelante o una involución en toda regla del concepto que Apple había ofrecido hasta ahora. Es cierto que no podemos negar la evidencia: el nuevo modelo prescinde de muchas funciones que sí incluía el nano 5G y que fueron bastante aplaudidas y lo hace sin reducir ni un céntimo su precio. Aún así creemos que Apple lo ha hecho deliberadamente para dividir más el sector. Ahora si quieres un reproductor donde ver vídeo (por ejemplo) no dudarás entre un iPod nano o un touch; tendrás que gastarte los 229 euros que cuesta el modelo más barato de la gama touch sí o sí. Creemos que el nano se acerca ahora más que nunca a los amantes del modelo shuffle, es decir, a personas que buscan únicamente un reproductor de música, fácil y cómodo de llevar (y en muchas ocasiones para utilizar en la práctica deportiva con el podómetro y la compatibilidad con Nike+), y que ahora ven en la incorporación de la pantalla un paso más, un atractivo extra e intuitivo que supera a la aburrida ruedecita de control.

Desgraciadamente, esa apuesta por la vida sana, tal vez, no esté demasiado bien enfocada. Muchos sabemos que cuando estamos por ejemplo corriendo, no resulta muy cómodo ponerse a mirar la pantalla del reproductor, de manera que es mucho más práctico pulsar mediante gestos aprendidos teclas del dispositivo que cambien de canción o suban/bajen el volumen. El nano sí cuenta con control de sonido a través de teclas físicas, sin embargo, para cambiar de canción nos veremos obligados a mirar la pantalla o al menos cogerlo y agitarlo, siendo cualquiera de las dos opciones algo incómoda cuando está intentando mantener un ritmo de carrera adecuado -diga lo que diga Apple-. Posiblemente la posibilidad de girar la pantalla busca también facilitar las cosas cuando lo llevas enganchado pero aún así puede que algunos encuentren pegas en este (a nuestro juicio) pequeño handicap.

El iPod nano puede adquirirse por un precio de 159 euros en su versión de 8 GB o a un coste de 189 euros si lo prefieres con 16 GB de capacidad de almacenamiento.

iPod nano 6G, análisis del nuevo reproductor de Apple con pantalla multitáctil

Añadir un comentario

*0 / 3000 Número máximo de caracteres