Más que un análisis, este pequeño repaso se podría considerar una breve reseña. Y es que el diminuto y nuevo iPod shuffle sigue manteniendo la máxima que siempre le ha caracterizado, la simplicidad, y, por tanto, poco margen de juego nos deja Apple para explicarte. Aún así, no queríamos pasar la oportunidad de mostrarte al más pequeño de la casa, con el que cerrar además la ronda de análisis realizada de los nuevos iPods de Apple (recuerda que ya hemos visto con detenimiento al iPod nano 6G y touch 4G). ¿Te apuntas a conocer de cerca al shuffle 4G? Pues no tienes mas que mirar tras el salto y comenzar a leer.

iPod Shuffle en nuestras manos

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Nuevos iPod nano y shuffle - Frente a frente

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El pequeño reproductor fue presentado, al igual que sus hermanos, el 1 de septiembre, y a pesar de que muchos tendrán la falsa sensación de que "nada ha cambiado", el salto de diseño respecto al shuffle 3G es digno de mencionar. Apple parece haber reculado frente al último modelo lanzado -a nuestro juicio, la versión menos lucida de su generación- recuperando de nuevo su característico formato rectangular y la mítica rueda de control (que no clickwheel, ojo) -a falta de iPod nano donde colocarla...-.
Su parte frontal está así protagonizada precisamente por la característica rueda, en inmaculado color blanco, signos en gris y de tacto agradablemente suave. En el centro se emplaza el control del "play/pausa", de similar color que el resto del cuerpo (en este caso, verde pistacho). Sus bordes se encuentran totalmente desnudos, a excepción del extremo superior, donde la casa ha decidido colocar los pocos botones de control: una especie de interruptor, en la esquina, con tres recorridos de desplazamiento (para apagar el dispositivo, poner en modo "reproducción secuencial", y "orden aleatorio") y un diminuto botón para activar el VoiceOver. Junto a estos encontramos un pequeño LED, que indica tanto la actividad (se ilumina al pulsar la rueda o poner e marcha el nombrado VoiceOver) como el nivel de batería mediante tres colores (verde -batería llena/al 75%/al 50%-, naranja -al 25%- o rojo -batería baja-), y el conector de 3,5 mm.

El resto del cuerpo no da para mucho más, en la parte posterior hay una "enorme" pinza que ocupa toda la espalda, con el logo de Apple, para enganchar donde quieras, y unas pequeñas indicaciones en blanco en un extremo que ayudan como guía para recordar el cometido de cada botón (previamente descritos).


La caja del dispositivo es igualmente minúscula, incluyendo únicamente unas pequeñas fichas con las instrucciones básicas de manejo, los auriculares y un diminuto cable (3,5mm-USB) para conectar al sobremesa/laptop. Si tuviéramos que ponerle alguna pega a tan pequeñas proporciones, tal vez lo haríamos posiblemente a dicho conector, muy útil para guardar donde sea pero tal vez poco cómodo a la hora de acoplar al puerto de tu equipo si este es por ejemplo un mac mini, dado que se queda escondido por detrás del pequeño sobremesa.

Con tan poca cosa, como podrás imaginar, su manejo es un juego de niños: los botones de la rueda frontal son cómodos y firmes (bastante) a la hora de pulsar, con un ligero relieve para facilitar dicha acción. La tecla del VoiceOver, a pesar de su reducido tamaño tampoco es difícil de pulsar aunque si hemos encontrado una ligeeeera resistencia en el botón deslizable de la esquina, siendo más sencillo moverlo clavando la uña que apretando con la yema -aunque, insistimos, se trata más de una sensación que de una pega en sí-. En cuando al funcionamiento de la comentada función, nada que añadir: al presionar el botón, la música baja tenuemente para dar paso inmediatamente a la voz que te dirá el título y artista de la pista en reproducción. Una lástima, sin embargo, que sólo incluya 2 GB para almacenar música, algo que tal vez eche para atrás a más de uno -seamos francos, la mayoría de nuestros pendrives USB "corrientes" ya cuentan con esa capacidad o más, así que no entendemos tanta escasez-.


En definitiva, un modelo práctico, muy cómodo de llevar y simple de usar para aquellos que no quieren complicarse la existencia, al que únicamente le pediríamos un poco más de espacio de almacenamiento. El diseño, como suele ocurrir con los productos de Apple, acompaña, con un cuerpo ligero al mismo tiempo que compacto y muy atractivo a la vista -su acabado metalizado puede ser elegido en cinco colores diferentes-. Los adoradores del shuffle, por tanto, seguirán encontrando ese reproductor que tanto les gusta, al mismo tiempo que no descartamos la posibilidad de que algunos fans del nano pudieran igualmente emigrar a este formato -especialmente lo que se hayan desencantado con la sexta generación del citado modelo y busquen no gastar demasiado-.

El iPod shuffle está disponible para adquirir en colores gris, verde, rosa, azul y naranja por un precio de 49 euros y en una sola versión de capacidad de 2 GB.

iPod shuffle 4G, un vistazo con más detenimiento

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