La propuesta de interacción por movimiento de Microsoft ya ha llegado. Frente a ella, Move y un Wiimote rejuvenecido con el adaptador Wii Motion Plus esperan pacientemente los primeros resultados, pero, ¿con qué se presenta Kinect? Pues precisamente con nada (hablamos en cuanto a físico), ya que Microsoft ha decidido que sea nuestro cuerpo al completo el que se haga con el poder de las acciones del juego. Ya lo dicen los de Redmond con su frase "Tú eres el control", pero la pregunta es ¿resulta efectivo? Eso es justo lo que vamos a intentar averiguar con el análisis que te preparamos, así que siéntate y descubre con nosotros lo que esconde esta misteriosa barra sensora para la Xbox 360.

Microsoft Kinect para Xbox 360: Un análisis movidito de lo nuevo de Redmond

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Comencemos en primer lugar con el desempaquetado del producto. En el interior de la caja nos encontramos la barra Kinect, un par de manuales, los cables de conexión y el juego Kinect Adventures. En el papeleo podremos encontrar una guía rápida de dos caras con la que conoceremos el proceso de conexión; por un lado las referencias para la nueva Xbox 360 S y por el otro aquellas relacionadas con el modelo original. En cuanto a los cables, Kinect dispone de una longitud de cable de 3 metros (recordemos que hay previsto un cable extensor), una distancia más que suficiente para la situación normal de la consola en la mayoría de hogares. Sin embargo, el punto interesante llega de la mano del adaptador de corriente de 12v, que necesitaremos irremediablemente en el caso de que hagamos uso de Kinect en una Xbox 360 Arcade, Pro o Élite, ya que como seguro que recordarás, la nueva Slim incluye un puerto USB potenciado que fue creado específicamente para la barra sensora. Por último, el fabricante también ha tenido en cuenta que los adaptadores WiFi oficiales no disponen de cable suficiente para alcanzar los puertos frontales (recomiendan conectar Kinect en el puerto trasero), así que también se ha incluido un pequeño cable USB extensor para ayudar en la conexión.

Microsoft Kinect para Xbox 360 - Desempaquetado

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El sensor llega con un exterior negro brillante idéntico al de la nueva Xbox 360 S, pesa algo más de lo esperado y es completamente automático. Con esto último queremos decir que ni se te ocurra colocarlo en la mesa y ajustar su inclinación, ya que él mismo ajustará su orientación automáticamente dependiendo de la distancia a la que te encuentres. Si quieres conocer un poco más del interior del dispositivo, puedes pegarle un ojo al artículo de iFixit que te mostramos el otro día. Seguro que no te quedará ninguna duda.




Tras conectar el periférico y hacerle un hueco junto a la televisión, lo primero que debemos de hacer es retirar todo tipo de mesas, sillones y objetos que se interpongan en el campo visual de Kinect. Más o menos se trata de un círculo de 1,5 metros de diámetro (modo un jugador) situado a una distancia mínima de 1,8 metros de la televisión, aunque según hemos podido observar, algunos juegos recomiendan la zona de reconocimiento más lejana (a 2,4 metros), situación que pasará a ser obligatoria a la hora de jugar en modos multijugador con dos jugadores simultáneos. Tras despejar la zona de reconocimiento y encender la consola, recibiremos un mensaje de actualización de software que tendremos que aceptar para poder continuar con el inicio del sistema.

Una vez actualizado, presenciaremos una pequeña guía interactiva del funcionamiento de Kinect, tras esto, veremos en el menú principal una ventanita con la vista "sensorial" de la barra y un icono con el que comenzaremos a familiarizarnos: una mano abierta. Este dibujo no es más un recordatorio para pasar al menú Kinect, de forma que con tan sólo saludar a la pantalla pasaremos al nuevo apartado controlado únicamente mediante gestos.

Microsoft Kinect para Xbox 360: Primeros pasos

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Pero antes de comenzar a mover el esqueleto lo ideal es pasar el asistente de configuración, ya que de esta forma delimitaremos exactamente nuestra zona de acción y el sensor se calibrará como es debido. El proceso es bastante sencillo, ya que nos sitúa en una matriz virtual sobre la que tendremos que desplazarnos, realizando una serie de movimientos con los brazos además de pequeños giros de cadera, aunque también podemos prescindir de este método y optar por el de la carta de ajuste, una cartulina que viene incluida en todos los títulos compatibles con el sistema. Como ya decimos, es muy recomendable hacerla, no sólo por la exactitud que conseguiremos, sino porque de esta forma también veremos qué objetos nos molestarán a la hora de pegar saltos y abrir los brazos.




Este es un requisito "obligatorio", por mucho que Microsoft recomiende a través de su manual de usuario una distancia mínima de 1,8 metros (desde la barra sensora hasta la posición del jugador). Y es que, aunque sean medidas correctas y el sistema funcione a esa distancia, debemos de decir que a la práctica no es del todo cierto. Son muchos los juegos que recomiendan la zona de 2,4 metros como "distancia ideal", precisamente porque en determinados momentos de la partida deberemos desplazarnos de izquierda a derecha con nuestro jugador y evidentemente ganaremos más precisión en la zona más profunda. No es lo mismo moverse 20 centímetros a la derecha a 1,8 metros de Kinect, que hacer lo mismo a 3 metros del sensor. Nuestro avatar se desplazará más en el primer caso, ya que el sensor registra un mayor avance al tener menos superficie practicable. Para entenderlo no hay nada mejor que ver el triángulo virtual que se crea con los rayos infrarrojos de Kinect.


Algo de lo que estamos absolutamente seguros es que muchos se pensarán varias veces si echar o no una partida, ya que la fiesta que montaremos con el movimiento de muebles será un auténtico calentamiento previo a los ejercicios que realicemos con la Xbox 360. Que te quede claro, Kinect necesita espacio, es decir, aquellos que tengáis la Xbox 360 en el dormitorio es posible que tengáis que pasar la consola a la habitación más grande de casa, ya que a menos que dispongas de bastante espacio libre, la experiencia con Kinect junto a tu cama podría ser desastrosa. Te dejamos con nuestro ritual de movimientos de muebles en el salón.






Como ya sabemos, Kinect ofrece un sistema de reconocimiento de audio que permitirá ejecutar acciones con tan sólo alzar la voz. Tal y como te apuntamos en su momento, esta característica vendrá desactivada en España hasta próxima actualización de los de Redmond, sin embargo, hemos descubierto que ajustando la configuración regional de la consola a México podremos hacer uso sin problemas de las acciones vocales. Eso sí, hemos encontrado algunos problemas de desactivación de la función al apagar la consola o salir de los juegos, ya que el icono del micrófono desaparecía y no nos dejaba volver a usar los comandos vocales. ¿La solución? Volver a poner la consola con la región descrita anteriormente.



El funcionamiento es perfecto, ya sea con pronunciaciones tipo "exbox" o "equisbox", sin embargo, hay una pequeña dificultad con los más pequeños, ya que como podrás apreciar en el vídeo, ha sido imposible que la consola reconociera la voz de mi hermana de 9 años. Cosa rara, pero completamente cierta.

No hemos tenido problemas al navegar por el canal Kinect ni al reproducir contenidos multimedia controlando la reproducción con la voz. El único pero que podríamos destacar en este punto es la tardanza del reconocimiento de comandos (hay momentos en los que parece que la consola se queda bloqueada).




Con Kinect, el efecto Minority Report ha llegado, no cabe duda. Sin embargo, hay detalles que no gustan, y es que en ocasiones perdemos la orientación del cursor (lo mejor es empezar con el brazo apuntando al centro) y, sobre todo, los tiempos de espera en cada selección se nos hacen eternos. Es desesperante tener el brazo estirado para que el pequeño círculo se cierre -mirando el vídeo sabrás a qué nos referimos- y de paso al modo seleccionado, hasta el punto de que cuando llevamos de pié un buen rato y tenemos que salir correctamente o cambiar de modo de juego, lo primero que se nos pasa por la cabeza es darle al botón de apagado de la consola y terminar definitivamente con la partida. Un claro ejemplo de esta espera interminable sucede en Kinect Sports. Si estamos jugamos a algún minijuego y queremos cambiarlo, tendremos que pasar por dos pantallas con la correspondiente selección y la espera que le acompaña, optando muchas veces por cambiar de juego debido a lo insoportable de la situación.

En cuanto al rendimiento, no hemos notado ningún retraso (lag) que afecte directamente en la experiencia de juego. ¿Qué queremos decir con esto? Pues que el lag existe, sí, pero a no ser que seas un gamer bastante especial, es posible que no tengas en cuenta esos milisegundos de retraso que te costarán acariciar incorrectamente a tu mascota en Kinectanimals. Es decir, que con un par de tardes te adaptas al tiempo al aparato y olvidas el retraso para siempre. Eso sí, dejamos pasar este pequeño defecto debido a que Kinect no es completamente exacto con nuestro cuerpo, ya que su seguimiento "sólo" se basa en 5 puntos (extremidades y cuello) del jugador. Si por el contrario detectara medios giros e incluso manos por detrás de nuestro torso, la experiencia sería más completa, y entonces sí que podríamos exigir ese tiempo de respuesta inmediato. Es decir, para ser el comienzo de una nueva tecnología, su funcionamiento es correcto. Pero ya hablaremos del lag más adelante.

También debemos de destacar el sistema de reconocimiento facial que incorpora, muy útil, ya que con tan sólo aparecer frente a Kinect iniciaremos sesión con nuestro perfil, incluso estando ejecutando un juego. Esto es de extrema ayuda para agilizar el juego entre varios participantes, ya que dejando el puesto a otra persona su avatar se cargará automáticamente.




Microsoft se ha encargado de que Kinect llegue al mercado con un catálogo entretenido con el que hacer caja el primer día de ventas. Hemos podido probar cuatro de esos títulos, así que vamos a pasar a dar un breve resumen y nuestra opinión de cada uno de ellos.
  • Kinect Sports: Disparo directo hacia Wii Sports. Un título muy entretenido con el que poder jugar al fútbol, ping pong, atletismo, bolos, voley playa y boxeo. Divertido, pero un tanto desesperante en el modo minijuegos, ya que a la hora de cambiar de prueba los menús de Kinect hacen que la selección del deporte se nos haga eterno. Aún así, los récords mundiales, repeticiones en vídeo de tus acciones (Kinect te graba para luego enseñarte las locuras que estabas haciendo) y varios modos de juegos bastante entretenidos, asegurarán la diversión en tus quedadas con los amigos.
  • Kinect Adventures: Título incluido con el periférico y con el que disfrutaremos de varias pruebas de habilidad (un total de 5 diferentes), cuya finalidad no es otra que alcanzar la máxima puntuación para hacernos con la condecoración de aventurero experto. Sus menús son más rápidos que los de Kinect Sports, cosa que ayuda bastante a la progresión de la partida. También nos regala fotos de momentos claves de la partida (en pleno salto en el aire, por ejemplo) que podremos compartir si nos apetece.
  • Kinect Joy Ride: El primer título de autos para Kinect, pero nada que ver con lo que se veía en las primeras demostraciones en vídeo del dispositivo (recordemos ese gesto de cambio de marchas con el brazo). En Joy Ride conduciremos un automóvil con el que podremos incluso hacer acrobacias, cómo no, mediante gestos y movimientos con nuestro torso.
  • Kinectimals: Aún siendo el título más infantil de los cuatro, es el que más tecnología esconde. Con Kinectimals podremos enviar comandos de voz a nuestro cachorro, además de digitalizar objetos con la cámara integrada de Kinect para poder identificarlos más adelante. Eso sí, se trata de otro juego más de cuidar mascotas en el que principalmente tendremos que acariciar y tirar la pelotita.

Estos cuatro juegos forman parte de la oferta lanzada por Microsoft Studios. Es curioso ver como todos apuntan a un sector que antes no solíamos ver demasiado en la Xbox 360: la familia. Son juegos en su mayoría infantiles y con pruebas fáciles para todo tipo de edades. Evidentemente es una de las ventajas de Kinect pero, ¿es ahí donde queremos llegar? Todavía nos quedaría ver títulos como Dance Central (un juego de baile de los creadores de Rock Band), pero dejemos las conclusiones para más adelante.




Probablemente la principal pregunta que se te pasa por la cabeza antes de comprar Kinect sea esa. ¿Tenemos retraso mientras jugamos? Anteriormente ya hemos comentado que así es, el lag aparece y se aprecia perfectamente en movimientos rápidos, pero ¿afecta? Esta es una cuestión muy personal a la hora evaluarla, y desde aquí te podemos decir que en ningún momento hemos tenido la sensación de "vaya, no he alcanzado esa pelota por culpa del retraso". Es cierto que instintivamente tenderemos a acoplarnos al ritmo del juego, es decir, si en las 2 primeras vallas del salto de atletismo tropezamos con ellas, automáticamente sabremos que en la próxima deberemos saltar antes. ¿Retraso o aceleración en el juego? Hemos preparado un vídeo en el que puedes ver la respuesta del cursor en la pantalla y de nuestro avatar mientras hacíamos movimientos con los brazos y piernas, de manera que puedas también extraer tus propias conclusiones.






Kinect tiene algo que llama la atención inmediatamente, y es el color morado que le acompaña. Todo lo relacionado con el periférico tiene motivos morados, desde las ondas decorativas de su web, las portadas de los juegos que necesitan Kinect, las carcasas de sus juegos (originalmente verdes) y hasta el color del Canal Kinect. Al igual que hasta ahora, Microsoft sigue diferenciando los pilares de su plataforma mediante colores, quedando en la actualidad el verde para Xbox, naranja para lo relacionado con Xbox Live y el recién estrenado morado para Kinect.

Microsoft Kinect para Xbox 360 - El color de Kinect

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Evidentemente no podemos dejar de lado a Nintendo y Sony en este análisis. Partiendo de la base de que las tres grandes se encuentran enfocadas en la detección de movimiento, diríamos que Microsoft es la que más destaca por una sencilla razón: utiliza las cuatro extremidades. Y es que, funcione mejor o peor que otras, tiene la referencia más clara hacia la libertad de movimientos, ya que, en el caso de jugar a un juego de tenis, no es lo mismo llevar el brazo hacia la derecha, que desplazarte tú mismo hacia la derecha; por no hablar de la posibilidad de saltos, etc.

En cuanto a precios, nada mejor que las matemáticas. Pasemos a hacer cálculos para un sistema con 2 jugadores (el máximo simultáneo de Kinect, recordemos):
  • Nintendo Wii: 2x Wiimote Remote Plus + 2x Nunchuck = 151,80 euros.
  • Sony PS3: Starter Pack (Move+cámara) + 1x Move + 2x Controller Navigator = 159,75 euros.
  • Xbox 360: Kinect = 149,95 euros.
*Precios oficiales de venta al público.

Como ves la diferencia de precio entre las distintas plataformas es mínima, aunque habría que tener en cuenta algún detalle como la falta de micrófono en Nintendo (innecesario, pero que no podemos o). Por lo tanto podríamos decir que el precio de Kinect es bastante acertado, ya que la tecnología es completamente innovadora y se equipara económicamente con el resto del mercado. Por supuesto, la elección es cosa tuya, y todo dependerá de qué consolas tengas actualmente.




Kinect funciona y engancha, pero probablemente su éxito de ventas se vea directamente afectado por la elección de los actuales poseedores de la consola de Microsoft. Y es que no olvidemos que se trata de un accesorio, eso sí, un periférico que dará un empujón más a la vida de la consola en estos tiempos tan difíciles económicamente hablando, pero, ¿será del gusto de todos?

Probablemente aquellos que rechazaron la Nintendo Wii en su momento puede que hagan lo mismo con Kinect. Una jugabilidad enfocada a títulos fiesteros e infantiles y una metodología de juego que se aleja completamente del sofá y la merienda (por no hablar de la pérdida de ese curioso hábito de algunos de chatear y jugar al mismo tiempo) difícilmente se podrán dirigir a un público sediento de disparos y acción. Y decimos disparos porque se nos plantea la siguiente cuestión: si Kinect no reconoce nuestras manos cuando están pegadas al pecho, ¿cómo detectará una posición que imita el agarre de un fusil? ¿Y cómo dispararemos si no detecta nuestros dedos? Lo ideal sería un sistema de mayor resolución que reconociera el gesto de abrir o cerrar la mano, de forma que pudiéramos entrar en los menús con ese gesto, además de obtener infinidad de combinaciones posibles en los juegos si éste detectara la posición de los dedos. Pero claro, suponemos que eso lo dejarán para la siguiente generación, ya sea por los costes actuales o porque, simplemente, no interesa ahora.

Al final los únicos que nos quedan son los desarrolladores. Ellos serán los encargados de llevar a Kinect por el camino del éxito, así que la futura lista de títulos nos dirá qué tal le va a esta interesante barra sensora que a todo el mundo ha impresionado. Porque eso sí, que tú seas el control ha sido toda una sorpresa. Y de las buenas.

Y a ti, ¿te gusta Kinect?

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