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Nokia E7: análisis

No es la primera vez que lo decimos: Nokia no ha escatimado en prestaciones para su último gran terminal, el E7: generosa pantalla de 4 pulgadas con tecnología Clear Black Display, cámara de 8 megapíxeles, sistema operativo Symbian^3, grandes expectativas y una presentación por todo lo alto –que nos dejó muy buenas impresiones, dicho sea de paso-; todo ello para dar forma a un dispositivo muy orientado al sector profesional y acompañado de una jugosa vertiente multimedia.

Ante semejante carta de presentación, el E7 parece haber llegado más que dispuesto a robar la corona a su hermano el N8, como queriendo demostrar que segundas partes sí que pueden ser buenas, y si vienen acompañadas de un teclado físico QWERTY sin aumentar apenas su grosor, mejor que mejor.

¿El veredicto? Como siempre, justo a continuación, con nuestro análisis en detalle. ¡Comenzamos!




Hardware




El departamento creativo de Nokia goza de reconocida fama a la hora de rematar sus diseños y su recién estrenado E7 no desentona en esta línea: buenos materiales de fabricación, acabados cuidadosamente trabajados y un elegante aspecto. Si de alguna manera tuviéramos que resumir en pocas palabras su apariencia, probablemente lo tomaríamos como una especie de cilindro de aluminio aplastado, que en una de sus caras cuenta con una pantalla de 4 pulgadas más el único botón de inicio y en la otra, una cámara de 8 megapíxeles con doble flash LED de la que hablaremos largo y tendido en próximos apartados. En sus extremos dispone de dos tapas de plástico con acabado mate que encaja a la perfección con el estilo general y donde se alojan los puertos o se protege la antena. La estructura principal se reparte longitudinalmente en dos mitades, la más estrecha reservada a su display y el botón de menú, mientras que la inferior se queda con el teclado QWERTY, la cámara y gran parte de la circuitería.

Como ya hemos mencionado, el E7 desprende solidez por sus cuatro costados (y eso que al principio no las tenía todas consigo a causa de su sistema de apertura), pero sin caer por ello en la incomodidad. A su paso por la cinta métrica nos encontramos con unas dimensiones de 123,7 x 62,4 x 13,6 mm, mientras que en la balanza alcanza los 175 gramos (batería incluida). Una vez más, los finlandeses vuelven a hacer gala de su buen gusto por detalles – como ya hemos dicho, el esqueleto de este teléfono es una única pieza de aluminio, pero en ella han conseguido insertar pequeños adornos en acabados metálicos con un resultado impecable, por ejemplo alrededor de la cámara o en el interruptor de bloqueo.

Comenzando por la zona superior nos encontramos con jack de 3,5 mm para auriculares, el botón de encendido (que como viene siendo costumbre en la casa finlandesa hace doblete para intercambiar los modos de volumen), el puerto mini-HDMI -oculto tras una tapa protectora- y el conector micro-USB. En el extremo opuesto están el micrófono y el altavoz, que a pesar de que en circunstancias "normales" se escucha alto y claro, queda un poco amortiguado cuando colocamos el terminal sobre una superficie plana. Fijando la vista en el lateral derecho vemos la bandeja para la tarjeta SIM, el botón de volumen y el disparador de la cámara. Por su parte la tecla de desbloqueo reina en solitario en la zona izquierda, resultando fácilmente accesible cuando el teclado se encuentra desplegado.

El rasgo más característico de este smartphone es sin duda el mecanismo de apertura de su teclado, que provoca que su pantalla se levante e incline unos cuarenta grados para mejorar un poco el ángulo de visión. La pega principal que vemos a dicho sistema, reside en lo horriblemente difícil de abrir que resulta las primeras veces, no por incómodo, sino por poco intuitivo. Lo lógico sería que el teclado se desplegara al empujar por uno de sus costados pero, a diferencia de otros terminales que disponen de una especie de carriles o guías, el sistema empleado por el E7 se fundamenta en una bisagra con dos patitas de ayuda, que se deslizan de modo similar a si arrastráramos la pantalla levemente por un plano inclinado, para que acto seguido ésta dé un pequeño salto indicativo de que ha llegado a la posición fija final. Por si acaso no tienes a mano ningún terminal para probarlo y te estás preguntando la solución, debes saber que el truco consiste en hacer presión hacia abajo con los pulgares mientras tratamos de deslizar la pantalla hacia arriba, casi subiendo una cuesta. Naturalmente esta sensación desaparece a las pocas horas de uso y conforme va transcurriendo el tiempo parece que los muelles también tienden a aflojarse un poco. Mucho cuidado, eso sí, con que la presión ejercida por ambos dedos sea similar, ya que en caso contrario el terminal podría acabar de bruces en el suelo, con el correspondiente disgusto para nuestra cartera. Una vez superada esta primera fase, la duda vuelve a adueñarse de nuestros pensamientos ¿será capaz de aguantar el trote diario esta bisagra con un aspecto tan plásticoso? Nada como una buena sesión de investigación para descubrir que en realidad el mecanismo está fabricado con una aleación de lo más resistente.


Su teclado físico QWERTY tiene todo el derecho a tener su propio párrafo, al disponer de un sistema de retroiluminación para ayudarnos a dar con la tecla correcta en situaciones de poca luz, un tamaño compacto y unas teclas que tal vez puedan parecer demasiado pequeñas o planas, pero con una separación aceptable como para escribir a toda velocidad. Por extraño que parezca, nos ha sorprendido gratamente que la unidad que estábamos probando incluyera la grafía española "ñ". Por supuesto el lote se nos quedaría algo corto si no dispusiera también de una versión virtual, tanto en horizontal como en vertical, esta última de pulsación múltiple.

Otro punto clave que hace ganar varios enteros al terminal es su maravillosa pantalla AMOLED de cuatro pulgadas con tecnología Clear Black Display, capaz de mostrar colores vivos y naturales, así como negros intensos incluso a pleno sol. Tanto su contraste como los ángulos de visión también aportan su granito de arena a la causa y para terminar de rizar el rizo, su respuesta a nuestras exigencias es aceptable; harina de otro costal –en el que, por supuesto, nos embadurnaremos después- es que su sistema operativo esté por la labor de acompañarnos. Para mejorar su durabilidad, los finlandeses han añadido a la ecuación la famosa capa protectora Gorilla Glass. Por desgracia, al otro lado de la balanza tenemos que colocar que la densidad de píxeles no es tan buena como nos gustaría para confeccionar el teléfono de nuestros sueños. El display de este E7 dispone de resolución nHD (640 x 360p), que sin llegar a ser mala, nos puede llegar a parecer un poco comedida teniendo en cuenta el potente terminal que tenemos entre manos. Eso no significa que las imágenes vayan a verse distorsionadas, pero sí que se puede observar a simple vista un cierto relieve con solo acercarnos a la pantalla (especialmente en el borde de los letreros).

Adentrándonos un poco más en su ficha técnica veremos que se compone de un procesador ARM 11 a 680 MHz, chip gráfico Broadcom BCM2727, 256 MB de memoria RAM, 350 MB de almacenamiento interno y 16 GB de espacio extra. Con respecto a sus conectividad, el terminal dispone de la ensalada habitual: soporte UMTS/HSPA, redes GSM/EDGE, WiFi b/g/n, Bluetooth 3.0, AGPS e incluso un receptor FM.

Como podrás ver en el vídeo adjunto de su desempaquetada, además del propio teléfono, el kit se compone de un cable de datos USB, un adaptador HDMI y USB, auriculares estéreo, cargador y manuales de instrucciones.






Cámara



Como casi todos los dispositivos que salen de la factoría Nokia, el E7 dispone de una jugosa cámara, que en esta ocasión alcanza los 8 megapíxeles con tecnología EDoF (profundidad de campo extendida) y se acompaña de un potente flash LED. Aún a falta de los 12 megapíxeles del N8, nuestro terminal consigue mantener el tipo gracias a su buen hacer con el balance de colores, la exposición o el escaso ruido, detalles que son de agradecer.

El principal inconveniente es el uso de una lente EDoF, sin autoenfoque, que nos quita completamente las ganas de hacer macros o capturas más detalladas. Por mucho que los de Espoo se empeñen en vendérnosla como la solución definitiva para mejorar el grosor del terminal, o acelerar el proceso, sentimos que esto puede llegar a ser un punto débil, ya que hay que tener en cuenta los usos "normales" que se suelen dar a las cámaras de los móviles (en muchos casos, los nuevos post-its del siglo XXI).

El conjunto presume también de grabación de vídeo en alta definición (a 720p y 25 fps) y prácticamente no podríamos estar más satisfechos con el resultado –en este aspecto sí que notamos, y para bien, el uso de una lente EDoF. Por su parte la grabación del sonido ambiente sorprende de manera satisfactoria, convirtiendo el visionado de nuestras creaciones (tanto en la pantalla del teléfono como en la televisión con su HDMI) en una agradable experiencia. Como podrás comprobar a continuación, el problemilla viene cuando las condiciones de luz no son las adecuadas, aunque no le restaremos demasiados puntos por ello, ya que es un problema recurrente en otros muchos dispositivos. Como observación añadiríamos que el botón físico de la cámara es algo plano para nuestro gusto, lo que provoca que tengamos que andar un poco a tientas por su lateral hasta encontrarlo. Sin embargo, en líneas generales el Nokia E7 cumple perfectamente su cometido como cámara.









Software




Como bien sabes, el Nokia E7 cuenta con Symbian^3 y es cierto que podemos apreciar un buen lavado de cara con respecto a versiones anteriores, pero tal y como te contamos en el análisis en profundidad de su hermano el N8, el sistema operativo vuelve a ser de nuevo el Talón de Aquiles de un dispositivo que en otros aspectos disfruta de un gran potencial. La estética de Symbian^3 nos puede gustar más o menos, pero en cuanto tienes el terminal en las manos resulta más que evidente que va muy por detrás de las exigencias de semejante despliegue de hardware. Con eso no queremos decir que el sistema operativo no cumpla su función (porque sí que lo hace), pero echamos de menos detalles que nos hagan pensar que estamos ante un sistema operativo preparado para poder competir salvajemente y en igualdad de condiciones contra las principales plataformas en el apartado de gama alta en el que se sitúa el E7.

Para aclarar todo lo anterior, y explicar un poco mejor esa sensación de que el software va un paso por detrás de lo que debería, tomaremos el ejemplo de su navegador basado en Webkit, que a pesar de la buena fama cosechada, se toma su tiempo en responder a nuestras exigencias. Tampoco queremos olvidarnos de mencionar el teclado virtual de pulsación múltiple (no QWERTY) en vertical, que casi podríamos tachar de reliquia en estos tiempos que corren, en los que la "adicción" a las redes sociales o la búsqueda de información a la velocidad de la luz están tan a la orden del día.

Por suerte no todo iba a ser negativo, ya que en cuestiones como la multitarea o la gestión de la batería, su software sabe mantener el tipo. Como todo buen móvil finlandés, el E7 cuenta con las aplicaciones más conocidas de la compañía, como los Ovi Maps o la incombustible Ovi Store. Tampoco faltan las propuestas de terceros, como Paramount Movie Teasers, Vlingo o CNN. Entre todas ellas, brilla con luz propia Quickoffice, que nos recuerda enseguida –y muy satisfactoriamente, por cierto- que estamos ante un terminal de marcado espíritu empresarial. Por desgracia la suma de todos estos puntos favorables no consigue levantar la nota media del sistema operativo en su conjunto.








Autonomía




Siguiendo la estela del N8 como modelo de referencia, el E7 disfruta de una batería de 1200 mAh, que dado el obsesivo minimalismo de su superficie no puede ser remplazada por el usuario. Para elaborar este análisis de la manera más completa posible, hemos sometido al terminal a un uso medio e intenso (realización de varias llamadas diarias, actualización continua de los buzones de correo, reproducción de un par de vídeos en alta definición, etc.) y la respuesta de su batería ha sido satisfactoria, aguantando el tirón durante casi dos días y medio. Por supuesto si tus necesidades de uso no son tan exigentes, puedes contar con que el teléfono aumentará su jornada laboral unas horas más.




Conclusiones




Tras unos intensos días de pruebas con el Nokia E7, no nos cabe la menor duda de que se trata de uno de los dispositivos más cuidados y trabajados que hemos visto en mucho tiempo. Por supuesto, desde aquí no podemos ponerle un 10 sin más, ni vendértelo como el terminal definitivo, porque esa valoración dependerá mucho de las necesidades personales de cada usuario.

Más allá de su apariencia, entre sus puntos fuertes destacamos la fiabilidad de su estupenda pantalla, su buena batería o su multitarea. Sin embargo, muy a nuestro pesar la mayoría de los puntos perdidos se deben a su sistema operativo que parece quedarse muy por detrás de tan buen hardware, mientras que una minoría se han quedado en el tintero por la ausencia del autoenfoque convencional. Mientras tanto, seguiremos soñando con que llegarán tiempos mejores con el inminente salto de la compañía a escaparate Windows Phone.

El Nokia E7 inició su periplo comercial internacional hace un par de semanas, estando disponible en España a través de la web del fabricante por un precio de 599 euros (IVA incluido).

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