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ASUS Eee Pad Transformer, análisis

Parece que fue ayer cuando te mostrábamos por primera vez aquellos primitivos esbozos en tiza del Eee Pad Transformer y hoy ya lo tenemos en nuestra mesa de trabajo para descubrir sus mayores virtudes (y algún que otro defectillo). En caso de que necesites refrescar la memoria, hablamos de un dispositivo que ha conseguido levantar cierta polvareda en su lanzamiento en otros países gracias a sus deseadas prestaciones y desbordante aceptación entre el público.

Como carta de presentación, sistema operativo sabor Honeycomb (Android 3.0) a 10,1 pulgadas, potente procesador de doble núcleo Tegra 2 a 1 GHz y un atractivo dock que promete convertirlo en un netbook acorde a las necesidades actuales. ¿Logrará revalidar las buenas impresiones que nos dejó en nuestra primera toma de contacto o se tornarán en su contra según vayamos acumulando horas de uso? Solo hay un modo de averiguarlo, así que te invitamos a repasarlo con nosotros justo detrás del salto.


Hardware




El Eee Pad Transformer es la señal inequívoca de la velocidad que toma el mercado tecnológico. Si hace unos años la fiebre netbook copó estanterías y portadas hasta el resurgimiento de los tablets, la opción más lógica sería combinar lo mejor de ambos mundos para dar un con dispositivo mucho más completo.

Tras el primer repaso en vídeo que te hemos dejado algunas líneas atrás, toca profundizar un poco más en sus características, cuya protagonista indiscutible es su pantalla IPS de 10,1 pulgadas con resolución de 1.280 x 800. Esta viene recubierta de un marco de unos 20 mm que la hace parecer algo mayor de lo que en realidad es y sobre el que se asienta su cámara frontal y el sensor de luz ambiente. En sus laterales se reparten un par de altavoces de buena calidad, reservando la zona izquierda para el botón de encendido y el control de volumen, mientras que la parte derecha acoge su ranura para microSD, un puerto mini HDMI 1.3a y el conector de auriculares. Finalmente, en la zona inferior se coloca el puerto para recargas o sincronización de datos, y el sistema de anclaje de su dock. A su espalda toma posiciones su cámara de 5 megapíxeles huérfana de flash (sí, nosotros tampoco dábamos crédito al principio).

Como ya te contamos en nuestra primera toma de contacto con el Transformer hace unos días, dados los materiales empleados para su fabricación y su tamaño, en un principio sospechábamos que iba a resultarnos mucho más pesada de lo que en realidad es (sus 680 gramos de peso la sitúan en una cómoda posición intermedia con respecto al resto de tablets disponibles actualmente en el mercado). El problema viene al combinarlo con su teclado físico, que ya hace que la aguja de la báscula se dispare un poco más que si comparamos el tándem con un netbook al uso.

En líneas generales su apariencia es de resistencia, una idea que se apoya también en el uso de Gorilla Glass para proteger su pantalla. Su motivo geométrico nos ayuda a mejorar la sensación de agarre, aunque transcurridos algunos días, vemos con cuanta facilidad se acumula en las hendiduras la suciedad.

El timón del barco recae en la versión 3.0 del sistema operativo de Google, aunque la casa taiwanesa se ha cuidado de repetir que la versión 3.1 se encuentra a la vuelta de la esquina y la siempre ágil plataforma Tegra 2. A continuación te dejamos su lista de especificaciones al completo en el siguiente cuadro, para que puedas tener a vista de pájaro sus características más señaladas.





ASUS Eee Pad Transformer
Pantalla LCD con IPS, 10,1"
Resolución 1.280 x 800
Sistema operativo Android 3.0 "Honeycomb"
(actualizable a 3.1)
Procesador NVIDIA Tegra 2
GPU GeForce ULP
RAM LP DDR2 1 GB
Almacenamiento 16/32 GB
Expansión microSD en la tableta
(MMC/SD/SDHC en el dock)
Conectividad 802.11 b/g/n, Bluetooth 2.1+EDR
GPS
Giroscopio
Gorilla Glass
Cámara Frontal 1,2 MPX / Trasera 5 MPX
(grabación de vídeo 720p @ 30 fps)
Dimensiones 271 x 177 x 12,98 mm
Peso 680 gramos
Batería 24,4 Wh
Característica especial Dock con teclado, batería y puertos adicionales (opcional)





Pantalla

Teniendo en cuenta el segmento asequible en el que ASUS colocaba este dispositivo allá por enero en su presentación formal en el CES, una de las cosas que más atrajo nuestra atención fue su panel de 10,1 pulgadas con tecnología IPS. La experiencia se repite tan pronto como extraemos el dispositivo de su caja y empezamos a jugar con su pantalla por primera vez, ofreciendo colores vivos y ángulos de visión satisfactorios (de hasta 178º grados en palabras del fabricante).

Como con cualquier otro dispositivo con esta tecnología en su panel, su uso al aire libre se nos hace un poco más difícil a causa de los reflejos, incluso cuando los rayos solares no inciden directamente sobre su superficie. Literalmente no hizo falta siquiera abandonar la puerta de casa para empezar a notar que nos colores se amortiguaban y nos topábamos con un "modo espejo" que no esperábamos. Para muchos usuarios esta cuestión puede ser incluso pasada por alto ya que, de momento, el dispositivo solo se comercializa con conexión WiFi (la compañía asegura que su gemelo con 3G anda ya a la vuelta de la esquina) con lo que ello podría implicar para su uso en exteriores –gajes de la vida híper conectada que vivimos, qué le vamos a hacer.





Dock

No cabe duda de que si el Eee Pad Transformer puede presumir de una seña de identidad inconfundible, esta sería su dock (aunque luego ASUS haya optado por comercializarlo de manera independiente) pues lo transforma en una especie de netbook vitaminado muy versátil.

En el lateral izquierdo dispone del puerto propietario de ASUS para recargas y por extraño que pueda parecer, el único LED disponible –¡y bien que echamos de menos uno en la tableta!-, así como uno de sus puertos USB protegido tras una tapa de plástico. En el extremo contrario se alojan el segundo USB y la ranura para tarjetas SD. Finalmente en su cara superior tenemos el sistema de anclaje de la pantalla y de nuevo el puerto propietario de la casa para, en esta ocasión, compartir la información entre el dock y el Transformer. Tanto materiales como diseño, son exactamente idénticos a los del Eee Pad, confiriéndole ese aspecto elegante y resistente que hemos comentado líneas atrás.

A lo largo de nuestras pruebas, quisimos conectar una unidad USB al dispositivo, pero no la reconocía ninguno de los dos puertos. Lo intentamos con varias unidades más y también sin éxito, hasta que caímos en la cuenta de que tal vez fuera necesario reiniciar el tablet. Dicho y hecho, a partir de entonces, nos ha funcionado sin problemas, siendo aquí de gran ayuda la aplicación File Manager, que como su propio nombre indica, permite mover de un lado a otro nuestros archivos.



El combo puerto USB-ranura para tarjetas de memoria se ha convertido en una de las principales bazas del dock, aunque tampoco podemos dejar de lado su útil batería adicional (dispuesta a dar un empujoncito de unas 6 ó 7 horas más al Transformer para aguantar la jornada) o su trackpad con gestos multitáctiles.

Para poder contarte un poco mejor qué tal se trabaja con su teclado, hemos realizado un buen porcentaje del análisis con el mismo y la sensación general ha sido positiva, ofreciendo una buena pulsación y separación entre cada botón (ten en cuenta que se trata de un dispositivo de 10,1 pulgadas). Éste se acompaña, además del cuarteto de teclas que tantas veces hemos visto en los dispositivos androides: home, volver, bloqueo y búsqueda, pero también de accesos directos al brillo, el Bluetooth o la gestión de archivos multimedia.

Por último, el accesorio ha supuesto una buena opción a la hora de ver vídeos de larga duración por la cómoda posición en la que se asienta la pantalla y, si a eso le sumamos el chute de autonomía adicional, a ASUS parece haberle salido la jugada casi redonda.





Cámara y gestión multimedia

Como ya hemos comentado en el apartado de hardware, el Eee Pad Transformer carga a su espalda una cámara de 5 megapíxeles capaz de capturar vídeos a 720p y 30 fps, mientras que en su frontal se asienta una segunda cámara de 1,2 megapíxeles para videoconferencias. El resultado de las capturas es bastante digno, consiguiendo colores naturales –salvo algún tropiezo poco importante con la saturación- y una definición dentro aceptable. Dada la ausencia de flash, nos abstendremos de contarte qué ocurre en situaciones de poca iluminación. Hemos de recordar, además, que nos encontramos ante un dispositivo de 10,1 pulgadas y 680 gramos de peso, con lo que la ergonomía podría en principio ser un problema para aquellos usuarios que no estén muy puestos en el uso de tablets; eso sí, la posición de la lente, en la zona curva del margen superior, nos ayuda no plantar los dedos donde no debemos durante la sesión fotográfica.



Entrando un poco más en el apartado de su software, hemos tenido algún que otro problemilla con la vista previa, que se congela sin motivo aparente (el truco para solucionarlo parece estar en cambiar a la cámara frontal y luego volver a la trasera). Si la paciencia no se encuentra entre tus mejores dones, es probable que te percates además de los segundos de más que, en nuestra opinión, tarda en responder el equipo. Tampoco le habrían venido del todo mal unas cuantas mejoras a las opciones, que ofrece valores demasiado genéricos para nuestro gusto. En definitiva un cúmulo de males menores, que pueden pasar por alto para según qué ojos o si se pretende utilizar la cámara de este tablet para un uso muy ocasional, pero que no dejan de sorprendernos teniendo en cuenta lo fuerte que viene pisando el segmento smartphone en este apartado.

Algo más de inquietud nos provocan sus vídeos: completamente normales y fluidos si los visionamos en la misma tablet (créenos, los hemos explotado hasta el extremo y su potente procesador sigue demostrando poder con todo); pero cuál no sería nuestra sorpresa cuando a la hora de editarlos en nuestro propio equipo para enseñártelos, descubrimos sus archivos pierden frames como por arte de magia y el audio se atraganta. De nuevo nuestra hipótesis es que estamos ante un problema de software más que de hardware, dados los buenos resultados que sí cosecha el Transformer en otros apartados.





A diferencia de los resultados obtenidos en la grabación de vídeo y audio, la reproducción es sustancialmente mejor. De nuevo el juguete de ASUS es capaz de remontar el vuelo gracias a su fuerza bruta, dejándonos con la experiencia más deseable en estos casos: sonido de calidad, a buen volumen y reproducciones sin trompicones por más que intentemos engañarlo.




Software

No es la primera vez que nos vemos las caras con el sistema operativo de Google en su versión 3.0; sin embargo, en esta ocasión, ASUS ha incorporado unos cuantos trucos de su propia cosecha para amenizar un poco más la experiencia. Entre dichos cambios se encuentra el ASUS Launcher, un tridente de widgets que nos da la bienvenida a la tableta presentando la información de manera limpia y clara. El primero de ellos se ocupa de la previsión meteorológica y es capaz de fundirse con el fondo de una manera muy atractiva, como podrás apreciar en la siguiente captura de nuestra galería. Por su parte, el encargado de gestionar el email no es más que un mero esbozo de nuestra bandeja de entrada, pero de nuevo vuelve a integrarse de manera tan efectiva en el escritorio que casi nos hace plantearnos cómo no se le ha podido ocurrir esta misma idea a la mismísima Google. Completa el trío una especie de calendario con la fecha actual, que por desgracia en castellano no termina de ajustarse del todo y del que echamos de menos un enlace a nuestra agenda.

Otro de los detalles simpáticos del apartado software lo encontramos en su fondo interactivo que, no sólo responde a nuestros movimientos gracias al acelerómetro, sino que es capaz de mostrar la batería restante del dispositivo en función de lo alto o lo bajo que se encuentre el nivel de líquido y sus cubitos de hielo. La faena se remata al conectar el cargador, pues nuestro pequeño tanque de agua helada parece dar paso a uno de bebida con gas. Una lástima que tan vistoso resultado quede ensombrecido por el excesivo tiempo respuesta, que prácticamente logra deslucir también el potencial del equipo.

El lote de personalizaciones se cierra con el teclado que ofrece la compañía taiwanesa como alternativa al androide, que nos conquista y aleja casi a partes iguales. La cara positiva del asunto es su fila superior dedicada a los números (una delicia para no tener que ir saltando de un modo a otro si estás introduciendo caracteres alfanuméricos, por ejemplo en una contraseña). Sin embargo, el ligero -pero perceptible- retraso desde que pulsamos cada tecla hasta que aparece en pantalla consigue dejarnos con la intriga si hemos pulsado adecuadamente la tecla que necesitábamos.



Ya que contamos con un par de puertos USB en el dock, es preciso detenernos un momento en la aplicación de gestión de archivos integrada, que nos ayudará a mover archivos de un lado a otro o incluso puede abrir archivos .apk. Ya puestos a hablar de mover archivos, en caso de que los 16 ó 32 GB de espacio que ofrece el Transformer actual se nos empiecen a hacer algo cortos, la compañía ha añadido una aplicación llamada MyCloud, que funciona como puerta de enlace al sistema WebStorage, que nos permite almacenar nuestros datos en la nube para acceder a ellos tanto desde el propio dispositivo como nuestro ordenador (siempre y cuando instalemos el software necesario, claro). Si por el contrario, tu preocupación es poder compartir archivos entre distintos aparatos o realizar streaming mediante DLNA, también podrás hacerlo con su aplicación MyNet.

Por último, pero no por ello menos importante, el apartado profesional o estudiantil también está cubierto: gracias a Polaris Office podemos crear o editar documentos de texto, hojas de cálculo y presentaciones, todo ello desde el propio Transformer y a ser posible con la inestimable ayuda de su dock con teclado (sin ir más lejos estas líneas están escritas desde él).





Rendimiento


Llegamos a uno de los aspectos más peliagudos pues, pese a su maquinaria capitaneada por la plataforma Tegra 2 es capaz de sobrevivir adecuadamente a la reproducción de vídeos a 1080 ó 720p, así como a un sinfín de situaciones tensas, algo nos sigue fallando. Aun contando con tan potentes prestaciones, el manejo por ciertos menús se hace más lento y pesado de lo que en un principio esperábamos (y para qué hablar de la respuesta a la hora de girar la pantalla con el widget de la batería de ASUS). Con esto no decimos que se trate de un retraso alarmante, pues ya nos hemos encontrado en una situación parecida al analizar el Galaxy Tab 10.1v de Samsung, pero sí sorprendente.

Nos resulta difícil señalar una única aplicación que haya dado algo más de guerra al cargar o ejecutarse estando optimizada para el sistema operativo tabloide. Por poner un ejemplo, su navegador es de los puntos que más nos ha satisfecho, mostrando los contenidos de manera adecuada y sin sustos. El problema aquí son fundamentalmente las transiciones o algún que otro bache en la respuesta del teclado o la pantalla. De todos modos, no seremos excesivamente crueles con el sistema operativo y achacaremos estos ligeros desajustes a su juventud, esperando de con ansias hallar la solución en actualizaciones venideras.

La experiencia se vuelve un poco más desagradable en lo que respecta a las aplicaciones recientes. En principio, eso de tener a mano las aplicaciones que has usado últimamente parece ser una buena idea, pero no podemos evitar echar de menos la posibilidad de hacer scroll (muestra un máximo de 5 pestañas) o cerrar las aplicaciones desde este mismo menú. De este modo, nos tendremos que conformar con mirar o saltar a la aplicación correspondiente, pero nada más.

Para ayudarnos a clasificar un poco mejor el potencial del Eee Pad Transformer, no podíamos dejar de someterlo a las pruebas de benchmark de rigor, que podrás seguir en el vídeo que tienes arriba o el cuadro que te dejamos a continuación.









Batería

Si nos atenemos a la ficha técnica oficial del Eee Pad Transformer, ASUS calcula que por recarga podemos obtener un máximo de 9 horas y media de su batería de polímeros de litio de 24,4 Wh; si además contamos con la ayuda de su docking station, esta cifra podría subir hasta las 16 horas. Por supuesto, en la práctica, dichos valores van muy en función de cuánto partido queramos sacar de la unidad.

Unos cuarenta y cinco minutos de streaming de vídeo por WiFi a buen volumen y brillo logran dar un dentellada cercana al 15 a su autonomía (hemos de reconocer que hemos pecado de avariciosos con el brillo de su pantalla a causa de las soleadas jornadas que hemos tenido estos últimos días en Madrid). Si completamos la jornada con la redacción de algunos segmentos de este análisis, navegación moderada y la actualización constante del buzón de correo, el resultado ronda las 6 u 8 horas de uso. De nuevo su teclado, consigue hacerlo salir a flote para que pueda resistir lejos del enchufe unas seis horas más, aguantando así la jornada completa sin problemas.




Conclusión

Tras varios días de experiencia con el flamante Eee Pad Transformer, nos hemos quedado con un cierto sabor agridulce. Entre las características que más gratamente nos han sorprendido se encuentran la versatilidad de su dock, por ofrecer teclado, conectividad y un pellizco de batería extra. Lo mismo ocurre con su procesador Tegra 2, capaz de tragarse sin esfuerzo vídeos a gran resolución o juegos medianamente exigentes. Por último, no podíamos olvidarnos de su pantalla IPS, capaz de mostrar el contenido de manera clara y con amplios ángulos de visión. Aun así la sensación final es un poco de "quiero y puedo, pero no lo consigo".

Entre las cualidades que no han llegado a conquistarnos del todo, repetimos al mencionar su panel IPS, responsable con sus reflejos de una perdida de definición notable en situaciones de mucha luz. El punto más problemático sigue siendo el software de su cámara que directamente tacharíamos de insufrible: cuelgues inesperados, opciones insuficientes, deformaciones en el audio y el vídeo, etc.

Por supuesto no podíamos dejar a un lado a Honeycomb, que aunque lo hemos situado junto a los aspectos menos agraciados por su juventud y cabos sueltos, sigue pareciéndonos un sistema lleno de posibilidades. Es obvio que aún queda cierto trabajo pendiente, pero Google parece estar yendo por el buen camino.

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