No podemos negar que el Atrix supuso una gran revolución en su estreno. ¿Un terminal lo suficientemente potente como para convertirse en un pequeño netbook gracias a un dock? La idea, sin duda, prometía y mucho. Así fue como este Motorola salió del CES, feria que lo vio nacer, reforzado con la imagen de un smartphone que se las prometía rompedor y con un nuevo concepto de uso sobre la mesa. Una vez en nuestro poder, ha sido cuestión de nada que lo estudiáramos en profundidad y comprobáramos así definitivamente cuáles son los puntos débiles y fuertes de este jugoso androide. A un lado del ring podemos así confirmar que este Atrix disfruta de una potente plataforma Tegra 2, una generosa autonomía y gana varios puntos al combinarse con sus docks; en el otro, un sistema operativo lastrado con Froyo, una interfaz que no conquista al 100% y un precio de Lapdock casi abusivo producen cierto recelo a la hora de colocarle un sobresaliente como nota global.

Y tú, ¿qué opinas al respecto? ¿Dónde crees que este doble núcleo podría meter el bisturí para mejorar su hoja de especificaciones actual? Cuéntanos, ¿qué cambiarías del Motorola Atrix?


José M.: A mí es un móvil que siempre me ha llamado la atención, pero básicamente por sus "extensiones". Desde mi punto de vista, la idea de dotar de accesorios que transformen el móvil en un mini ordenador o un centro multimedia me parece brillante, pero echada a perder por los precios. Me cuesta creer que nadie pueda comprar el Lapdock (que no deja de ser un teclado con una pantalla 'tontos') por 300 euros.
José A.: Estoy con Jose M. Soy fanático declarado del Atrix, que asombra con su nueva tecnología y decepciona con los precios de los accesorios.
Drita: Su interfaz (Motoblur nunca fue santo de mi devoción) y su diseño exterior (¿soy la única que piensa que su aspecto es bastante corriente?).
Elena: Coincido con Drita en el diseño corriente del terminal, con algunos problemillas técnicos añadidos: el material de su carcasa trasera es tan suave que el mero hecho de hacer presión sobre el lector de huellas para encender su pantalla ha conseguido que el teléfono se me escape de las manos alguna que otra vez.
Alberto: ¡El Lapdock! Es imperdonable que una de sus características más innovadoras y esperadas se haya quedado a medio camino; posiblemente el defecto que más me cuesta perdonar en cualquier tipo de dispositivo. Cuando Palm jugueteó con la idea hace años parecía algo desfasada, pero con la potencia de los terminales actuales y las posibilidades de Android... es una pena que Motorola no haya podido bordarlo con un producto realmente pulido y a un precio realista. Estaba tan cerca...

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