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Legisladores estadounidenses solicitan formalmente la investigación de Carrier IQ

Decir que Carrier IQ se encuentra en el punto de mira sería quedarnos cortos. Esta compañía estadounidense especializada en software de análisis de datos para operadores de telefonía móvil se hizo famosa de la peor manera posible cuando Trevor Eckhart, un investigador alarmado por la cantidad de datos a la que accedía CarrierIQ, dio la voz de alarma para alertar de un gran hermano instalado en más de 100 millones de teléfonos. El software de Carrier IQ, que funciona de fondo de forma invisible, se inicia con el teléfono y resulta difícil de desinstalar, posee teóricamente la capacidad de grabar todas las conversaciones mantenidas por el usuario, escudriñar sus e-mails y mantener un log con las pulsaciones del teclado; teóricamente de forma anónima y solo para que las operadoras puedan mejorar el funcionamiento de sus redes registrando cosas como consumos excesivos de la batería o pérdidas puntuales de conexión en lugares concretos, pero el secretismo con el que las compañías implicadas han abordado el asunto, y el hecho de que Carrier IQ amenazara legalmente a Eckhart por publicar sus hallazgos, han levantado serias sospechas entre los legisladores estadounidenses. Y eso significa que en cualquier momento podría iniciarse una investigación oficial.

El senador del partido demócrata Al Franken ha exigido públicamente que Carrier IQ se deje de medias tintas y aclare cómo está tratando los datos de los usuarios de los teléfonos en los que ha instalado su software, mientras que su compañero de partido el congresista Edward Markey, ya ha solicitado a la Comisión Federal de Comercio (agencia encargada de velar por los derechos de los consumidores estadounidenses), que se abra una investigación para esclarecer qué es eso de que hay un software espía instalado en millones de teléfonos repartidos por la geografía del país haciendo Dios sabe qué y sin que nadie quiera decir con claridad cómo se está utilizando. Sobre la mesa, las sospechas de que este rootkit podría violar la privacidad de millones de consumidores, así como la ley federal que regula las escuchas telefónicas. Y eso son palabras mayores.

Mientras tanto, todas las compañías se apresurar a decir eso de "pio-pio yo no he sido". Apple ha dicho que ha abandonado el uso del rootkit de Carrier IQ y que se desvinculará totalmente de la compañía con una futura actualización, mientras que Microsoft indica que sus teléfonos Windows Phone no han usado ni usan los servicios de la compañía, al igual que Nokia y RIM (que llega más lejos y añade que no permite su instalación a las operadoras). Otras, como HTC, se defienden diciendo que son los operadores los que exigen instalar este software en sus teléfonos Android, y que los usuarios tienen la última palabra al marcar la casilla de "compartir datos". Mientras tanto, los operadores o tratan de tranquilizar a sus clientes señalando que sus teléfonos no usan Carrier IQ, como es el caso de Verizon Wireless, o como Sprint y AT&T, indican que no pueden observar los contenidos de las comunicaciones, y que todos los datos que recogen se utilizan exclusivamente para mejorar la calidad del servicio.

Sea como sea, el asunto tiene el potencial para salpicar a media industria, así que abróchate el cinturón, porque esto acaba de empezar.

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