Si la idea de introducir "sonido de marcianitos" ya es motivo de escándalo para algunos, será mejor si tratamos de ahuyentar de nuestras frágiles mentes la aberrante idea de los vehículos autónomos. Aunque sólo sea para mantenerla ajena hasta que finalmente se hagan realidad, porque ya se puede considerar algo cierto que llegarán tarde o temprano.

Una de las compañías que más está trabajando en este tipo de máquinas es Google, que acaba de conseguir una patente en EEUU sobre vehículos capaces de alternar entre funcionamiento dirigido por un ser humano y un cerebro electrónico. La patente #8.078.349 describe un automóvil que ha de ser en primer lugar conducido manualmente hacia una especie de "pista de despegue", donde "un indicador de referencia" que aparece sobre la calzada misteriosamente dibujado como si fuera un código QR, sirve junto a las coordinadas GPS para permitir al vehículo conocer su situación precisa.

Este sistema permitiría la creación de rutas predefinidas para vehículos autónomos, que podrían desplazarse de los puntos A a B con el mínimo posible de intervención humana. De esta forma, sería posible crear "raíles virtuales" para futuros trenes de carretera, o incluso automatizar el aparcamiento de vehículos en zonas predefinidas.

Por cierto, aunque la patente figura a nombre de Google, es destacable el nombre de dos de sus ingenieros. Para que veas lo en serio que se está tomando la compañía la automatización de las carreteras, ha reclutado a Christopher Urmson y Nathaniel Fairfield, que en 2007 ganaron el Desafío DARPA con un Chevrolet Tahoe modificado para recorrer sin conductor un recorrido de 88 kilómetros en poco más de cuatro horas. Ya ha llovido bastante desde entonces.

[Vía ConceivablyTech]

Google patenta un sistema de conducción autónoma... ¿con códigos QR?

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