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Freemium: "Hey, es sólo un móvil"

En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología

Es una tarde de sábado cualquiera. Uno se entrega a la deliciosa lectura de blogs en el tablet. Los diferentes artículos circulan pausadamente bajo los dedos en el lector de feeds mientras nuestras retinas analizan de pasada el contenido. En un instante, un titular, un contenido, una foto... no sabríamos describir exactamente qué es, pero algo hace que acabemos leyendo un artículo en concreto. Cambiamos la postura y la lectura se convierte en algo más intenso. No transcurren muchas líneas y es fácil descubrir que el texto verse sobre alguna de las plataformas predominantes en telefonía móvil, o bien alguno de sus últimos modelos de smartphone. Un tema siempre interesante y en permanente ebullición. Finalizada la lectura del artículo, los ojos siguen su circuito descendente y terminan en los no menos apasionantes comentarios. La opinión del lector refleja el verdadero pulso del contenido.

Sin embargo, súbitamente, varios comentarios más abajo uno tiende a encontrar con frecuencia un enfrentado debate entre los defensores de las diferentes plataformas. Es difícil saber en qué momento del texto o de los comentarios se ha iniciado el incendio, pero no cabe duda de que está ahí. El tono de las descalificaciones aumenta y se alcanza el insulto. Y llegados a este punto, a uno se le viene inevitablemente a la cabeza uno de los correos que intercambió Steve Jobs con un lector, y cuyo contenido acabó también degenerando: "Relájate, disfruta de la familia. Es sólo un móvil. No merece la pena", escribió el cofundador de Apple.


Un usuario se tatúa el logo de Zune

El debate da para mucho, pero la pregunta es obligada ¿hay realmente una plataforma superior a otra en el mercado y que merezca la pena una defensa a ultranza? En términos generales, la respuesta más acertada es no: un sistema operativo se adapta mejor que otro a las necesidades de cada usuario. Es la magia del mercado, de la oferta y la demanda: un viejo móvil con pantalla monocromo será a buen seguro la mejor solución para una persona de edad, mientras que un smartphone avanzado con innumerables sensores y al que se le pueden instalar miles de apps será el gadget perfecto para un geek empedernido. Y sin embargo, el factor emocional entra en juego de una forma irremediable. Un reciente estudio llevado a cabo por Comscore nos sitúa sobre esta pista: cerca de un 60% de los encuestados, usuarios de Android, a los que se les preguntó qué móvil comprarían en el futuro, reconocieron que nunca un iPhone, "porque lo odiaban".



Samsung ridiculiza a los fans del iPhone en su spot

¿Y qué piensan los fabricantes sobre estos encendidos afectos y odios hacia sus respectivos productos? Las palabras de Jobs resultan reveladoras, y posiblemente se traten de una mentira piadosa por parte del difunto CEO. Las grandes marcas fomentan de alguna manera con su comunicación este enfrentamiento emocional. Al menos, esto es lo que podemos deducir de los mensajes que transmiten. Les resulta rentable este enfrentamiento, es una clase de fidelización que al radicalizar las posturas, dificulta el cambio de plataformas. Apple fue el primero en abrir fuego con su incisiva campaña "Get a Mac", en la que se dibujaba a los usuarios de PC como estirados, sobrios y un punto grotescos. Pero es en el ámbito de la telefonía móvil donde más estamos viendo fomentarse el enfrentamiento emocional por parte de los fabricantes. Samsung ridiculizó precisamente a los usuarios del iPhone en una reciente campaña, mientras que Microsoft organizó un entierro para el resto de las plataformas al promocionar Windows Phone. Motorola, por su parte, perfiló a los usuarios de la marca de la manzana como zombies sin personalidad en uno de los teasers en los que anunciaba el Xoom.


Mensajes belicistas en el terreno de la comunicación que transmiten un odio muy calculado hacia la plataforma o producto competidor. Se dice que el propio Steve Ballmer montó en cólera al descubrir que uno de sus empleados manejaba un iPhone. Lo cierto es que, de alguna manera, como hemos apuntado, las grandes marcas se benefician de esta visceralidad en el mercado: uno se adscribe, casi sin quererlo, a una plataforma, y establecidos los lazos emocionales, el cambio es más costoso. La marca se adueña de una parcela de nuestra personalidad. ¿Somos víctimas de una maniobra orquestada por los propios fabricantes o hemos originado los usuarios la polaridad en el mercado? ¿Uno defendería de una forma tan apasionada el uso de, pongamos por caso, una marca de lavadoras? Tal vez Jobs tuvo más razón que nunca al afirmar lo de "hey, es sólo un móvil".

[Más información: TechCrunch, CNET]

En Freemium se comparte la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos

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