¿No está nuestra consciencia dictaminada por nuestra bioquímica como la inteligencia artificial lo está por su electrónica? ¿Cuándo podremos decir por tanto que los robots serán capaces de tener conocimiento de sí mismos? Y lo que es igual de intrigante: ¿sueña QBO con cafeteras eléctricas? Tal vez el adorable autómata de código abierto se encuentre un poco más cerca de lo que pensábamos, viendo que no sólo ya es capaz de reconocerse en el espejo, sino que también puede diferenciar a otros de su especie.

Si hace unas semanas QBO asombraba a internet al saludarse a sí mismo gracias a su sistema reconocimiento visual, ahora el equipo de TheCorpora le ha enseñado a confraternizar con sus congéneres. Para hacerle ver que no se encuentra junto a su imagen tal y como aparecería un espejo, QBO puede emitir un parpadeo de identificación único a través de su nariz, que le permite diferenciar cuándo está viendo su propio reflejo y cuándo se encuentra frente a otro robot. Que en este caso no es uno, sino una, y encima con los rudimentos básicos del flirteo electrónico. Imaginamos que lo próximo será programarle un "¿vienes mucho por aquí?".

El vídeo de QBO demostrando sus dotes de Casanova te espera tras el salto, y si quieres leer una disertación más larga sobre la consciencia robótica, puedes hacer clic en el enlace LEER.



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QBO conoce a QBO: Una historia de amor a primera vista