Los peores augurios se han cumplido y Kodak se ha acogido a lo que en Estados Unidos se conoce el "Capítulo 11", una suerte de bancarrota voluntaria que obligará a la compañía a enfrentarse a una serie de profundos cambios que pasarán por una reestructuración. En cualquier caso, y según apunta Antonio Pérez, CEO de la compañía, ésta "emergerá limpia" y ofreciendo productos de primer orden en el mundo de la imagen digital.

Por el momento, la firma ha obtenido 950 millones de dólares en financiación (unos 740 millones de euros), que afirman les proporcionará liquidez para continuar con las operaciones mientras dure la reestructuración de la compañía. En cuanto a la lluvia de demandas por infracción de patentes que la firma mantiene con varios fabricantes, dadas las circunstancias suponemos que continuarán llegando como otra posible forma de obtener ingresos y sanear las cuentas.

Kodak se declara en bancarrota e inicia su reestructuración

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