Nike+ Fuelband sale malparada de su encuentro con la FCC
Si desde su puesta de largo oficial te has estado preguntando qué sustancia cuasi-mágica hace posible que las pulseras Nike+ FuelBand hagan a sus propietarios querer quemar lorzas con alegría, la FCC está a punto de desvelar el misterio. Resulta que atlético accesorio ha acudido a su revisión rutinaria con el organismo de certificación estadounidense pero, entre una cosa y otra, no tardó mucho en aparecer nuestro amigo el bisturí. De su interior nos quedamos con que la unidad incluye un chip Bluetooth TI CC2564 que se apoya en el software de Stonestreet One para funcionar, mientras que su antena vertical se asienta en sus circuitos flexibles para adaptarse mucho mejor al contorno del usuario.

El encuentro nos ha servido también para descubrir que las piezas metálicas que se encargan de aumentar el tamaño del brazalete para adaptarlo a muñecas algo más gruesas tienen que cambiarse con una herramienta especial o en su defecto, usando un clip debidamente doblado (palabrita de su manual). Además, el dispositivo tiene instrucciones precisas de ahorrar energía una vez conectado al teléfono y, en caso de que transcurran 2 minutos sin novedades, debería apagarse automáticamente. Claro está que por mucho que te relatemos la flora y fauna que moran en su interior, lo mejor es que te asomes sin más dilación a estas dos galerías para que veas las fotos del antes y el -escalofriante- después.

Nike+ FuelBand, aspecto externo

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Nike+ FuelBand, despiece

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