En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología

Freemium: Project Glass, el último grito de Google

Amanece. Sin llegar todavía a levantarme me pongo las gafas y comienzo con ánimo la jornada. ¿Qué tiempo hará hoy? Delante de mis retinas se muestra un día soleado aunque con posibilidad de lluvia. Lo ven mis ojos en el azul del cielo, pero también en una serie de iconos en los que además se me indica la temperatura actual. Mientras preparo el desayuno, con la mirada repaso el correo electrónico que se ha acumulado durante la noche. Al menos tres de ellos merecen una respuesta urgente y canto ésta de viva voz. "Enviar", y listo. Ya en la calle observo el cielo azul todavía con tonos rojizos, una preciosa estampa que hay que inmortalizar, "saca una foto", espeto tranquilamente. Mientras me dirijo al trabajo repaso la agenda de la jornada y hago un par de llamadas, todo ello sin mover un solo dedo.

Project Glass, el ambicioso proyecto de Google, ha sido presentado a bombo y platillo y ofrece todo lo que se ha reflejado en este breve relato. ¿Realidad o ficción? Sergey Brin tiene claro que es una realidad tan tangible como que él mismo lució el primer prototipo en un claro guiño que indicaba a los escépticos que no se trataba de humo, sino de un producto real soportado por las altas esferas de la compañía. La primera impresión personal al disfrutar del vídeo fue ¡guau! "quiero eso", pero una segunda vuelta en frío me hizo reflexionar sobre los planes de Google: ¿realmente pasa el futuro por un producto como Project Glass? y lo que es más importante, de ser así, ¿está el mercado preparado para ello?


El hecho de que fuera el propio Brin el que apareciera equipando uno de los prototipos de las futuristas gafas no es casual. Los que acumulen cierto escepticismo acerca de los productos de Google verán el terreno abonado con la nueva apuesta de los del gran buscador. Y es que los más críticos no permanecen ajenos a los continuos proyectos nacidos en Googleplex que terminan en dique seco. Uno que es usuario convencido de los productos de Mountain View recibe con resignación las notificaciones de cierre de los diferentes servicios que la marca va clausurando. Uno de ellos, especialmente doloroso, fue Google Wave, una gran apuesta en la que los californianos invirtieron y perdieron mucho, sobre todo en lo tocante a expectativas, y que acabó con la persiana bajada sin más explicaciones. Y es inevitable pensar que Project Glass no será otra de esas aventuras que acabarán acumulando polvo en el histórico de "esa gran empresa de marketing", como despectivamente la calificaba Microsoft en una incisiva campaña de marketing contra Google Docs.

Pero vamos con el producto en sí: Project Glass es sin duda la conjunción en un solo dispositivo de varias tecnologías ya existentes en el mercado. La idea, sobre el papel, es buena: liberar al usuario de la incómoda interacción con el móvil y centrar ésta en algo que nos acompaña a todas horas: la vista. Porque sí, Project Glass no deja de ser un periférico vitaminado de los smartphones. Aunque no han trascendido los detalles técnicos que rodean al producto, podemos deducir que se trata de un equipo dotado con una cámara de fotos, micrófono con auriculares, y un proyector que muestra imágenes en la parte trasera de los cristales. Los detalles son escasísimos y no queda claro si el producto es autónomo de por sí o requiere de un smartphone para estar operativo, aunque uno tiende a pensar en lo segundo.

La idea es buena y la ejecución a buen seguro que también lo será. Sin embargo, ¿realmente está preparado el mercado para asumir un producto de estas características? Oakley es otra de las marcas que se aventura en tan inciertas aguas, pero con un enfoque mucho más prudente: "la gente es muy especial con lo que se pone en la cara", afirmó con criterio Colin Baden, CEO de la compañía. Pero volviendo a Google, además del desembolso económico del hardware ¿cómo piensa el gigante californiano rentabilizar Project Glass? ¿Va a inundar las gafas de los usuarios con publicidad contextual? Los de Mountain View han corrido a mostrarnos cómo será el futuro inminente, su último grito, aunque no queda claro si será atronador o más bien... afónico.

[Más información: Technet, ZDNET, Bloomberg y NYT]


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Freemium: Project Glass, el último grito de Google... ¿afónico?
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