En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología
Freemium: MacBook Pro, el ordenador definitivo

Llegó el día señalado. Parece increíble pero Apple consigue mantener la tensión en todas sus convocatorias pese a las filtraciones, o tal vez, a causa de ellas. WWDC 2012 dio comienzo de una forma inesperada: su primer interlocutor fue Siri, que en clave de humor, rompió el hielo ante el atestado auditorio del Moscone Center, la plaza grande que los de Cupertino reservan a las grandes presentaciones. Tras Siri, tomó la palabra el mismísimo Tim Cook que fue aleccionando a los presentes en cifras sobre los últimos logros del creador del Mac. Y lo cierto es que impresionaban, pero el habitual repaso de los números de los californianos no hace sino aumentar más la ansiedad. ¿Qué presentarán en esta ocasión?

Los rumores, como apuntamos, estaban desatados, aunque el grueso de los espectadores de la presentación esperaban el plato grande, el que se había filtrado ya en numerosas ocasiones: ¿un MacBook con pantalla Retina? Lo bueno de Apple es que en muchas ocasiones los rumores y las filtraciones que llegan con insistencia antes de una presentación de este calado no se cumplen, pero lo bueno también, es que en otras muchas ocasiones, sí que se cumplen. Como podrás deducir, se trata de la combinación perfecta para abordar una presentación de este calado: incertidumbre total ante lo que se va a presentar.

Y el plato fuerte no tardó en llegar. Cook dio una primera barrida a la familia de portátiles de la casa: todos ellos eran actualizados con lo último en hardware, más potencia, más capacidad, pero manteniendo el precio. Argumentos sólidos sin duda para una exitosa gama de productos en el mercado, pero... ¿ahí quedaba todo? Se mascaba la tragedia. ¿Iba a ser capaz Tim Cook de concluir el WWDC con un restyling en lo tocante al hard de sus portátiles? Pues no. Ahí estaba lo más esperado. Cubierto con un velo y rodeado del máximo misterio, Apple alumbró al mundo el nuevo MacBook Pro. Y no decepcionó, claro está.

Dejando de lado las pasiones en uno u otro sentido que inevitablemente desata la marca, hay que reconocer que lo presentado por Apple era algo fuera de lo común. El gigante capitaneado por Cook lo había vuelto a hacer. Su fórmula de éxito consistía una vez más en combinar lo mejor de las experiencias de la casa, en un hardware avanzado y una ingeniería que se mueve a un ritmo perfectamente sincronizado. El nuevo MacBook Pro hereda el fino chasis Unibody del MacBook Air que tanto ha gustado a la industria y Apple no lo ocultó, al presentar en una foto de perfil ambos equipos, pero ahí terminaban las diferencias. La nueva bestia negra de la casa se dirige al usuario profesional, o al menos al que espera un elevado rendimiento del equipo y no a una apuesta decidida y en exclusiva por la portabilidad. El nuevo MB Pro es un auténtico killer con cifras que no dejan frío a nadie.

Vamos con los datos: cuenta con un procesador Ivy Bridge a 2,7 GHz, gráfica Kepler GeForce GT 650M, puertos USB 3.0 y Thunderbolt, y todo ello embutido en un chasis que apenas supera los 2 kilogramos de peso con un grosor de 18 milímetros. Pero comentábamos antes que el equipo hereda lo mejor del Air, y es que de este laptop recibe la excelente experiencia de Apple con las unidades SSD, que proporcionan una elevada velocidad de acceso en un tamaño mucho más compacto y reducido que el que ocupa un disco duro (por no mencionar el consumo de batería). Sin embargo y pese a ser todos estos argumentos ya de por sí muy sólidos, Apple se guardaba el as en la manga que sitúa al portátil de la casa un peldaño por encima del resto de ordenadores de la industria: su pantalla Retina. Esta pantalla cuenta con la mayor resolución que se ha visto en un equipo de estas características en el mercado y tal y como apuntan los de Infinite Loop, los píxeles son imperceptibles a simple vista con el ojo humano.

El público tenía ya la carnaza que ansiaba. Sin embargo, algo se echaba de menos entre los asistentes al Moscone Center: ¿no había renovación de los ordenadores de sobremesa? Y la respuesta fue más o menos "no". Apple había puesto toda la esencia de su presentación en los portátiles de la casa dejando de lado los sobremesa. Puede ser por una cuestión de recursos (priorizar la familia de los portátiles) o bien una cuestión estratégica: el mercado apuesta cada vez más por los ordenadores portátiles con prestaciones de sobremesa, dejando los sobremesa de toda la vida como un reducto para un nicho de mercado mucho más reducido. Ya sabes que Apple juega siempre a futuro, y en este sentido, no sorprende que el nuevo MacBook sea el ordenador definitivo que satisfaga al usuario móvil y desktop en un solo equipo.

[Más información: CNET y ComputerWorld]

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