En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología
Freemium: Surface, bueno, bonito y... tardón

No hubo grandes algaradas. Ballmer se mostró comedido y discreto en el que a buen seguro sería uno de los días más importantes de su carrera profesional. El CEO de Microsoft ha estado últimamente en entredicho y necesitaba un lanzamiento que catapultara definitivamente su figura y las cifras de su empresa en mercados clave. Los de Redmond tenían ya perdida la batalla de la imagen, pero se resistían a un papel de segundones cuando ellos lideran con mano de hierro muchos mercados. Así, Steve Ballmer no dudó en recordar la hegemonía de la firma fundada por Bill Gates en el mundo de los ordenadores y su origen como una empresa de software. Pero el soft no era el plato fuerte de la jornada. El CEO de la firma pronto viró su discurso hacia el hardware, antesala de lo que posteriormente veríamos.

Y no tardó en llegar la estrella de la jornada, o tal vez sí, según se mire. Microsoft contaba ya por fin con su tablet y Surface llegó al mundo. Un diseño impecable y un acabado de altísimo nivel. Ni una sola mención a los rivales en este mercado. De hecho, el gigante presentó el producto como una evolución natural en el segmento del hardware, como si no hubiera inspiración alguna de otras referencias en el mercado. El recién llegado promete y sitúa a los de Redmond en un mercado que le lleva ya varios años de ventaja ¿demasiado tarde o todavía hay huecos para nuevas apuestas? Lo analizamos.

Comentábamos que no había mención expresa a sus rivales, y menos en concreto al iPad, el tablet que inauguró este mercado y que domina de forma hegemónica. No estaba Apple, pero sí. Los parecidos en la presentación eran notables y no tanto en la estética de la misma (que también), sino por el amor por el detalle que Microsoft mostró al público en el proceso de creación del tablet. No se dejó nada al azar y los de Redmond impresionaron al mostrar al mundo el esfuerzo invertido en dotar al producto con un diseño minimalista y lleno de detalles hasta en el último tornillo del dispositivo. Pero posiblemente donde más se notó la ineludible influencia de los de la manzana fue la tapa con cierre magnético Touch Cover, una versión mejorada del Smart Cover de Apple.

Pero el equipo de Microsoft tiene también su personalidad propia. Para empezar en lo que toca al procesador: los de Ballmer no han cerrado las puertas a ninguna arquitectura y en la presentación se han mostrado equipos con arquitectura desde ARM a procesadores Ivy Bridge. "Son ordenadores" aclaran rápidamente los miembros del equipo de desarrollo del producto. Y el anuncio no es gratuito: Microsoft ha borrado de un plumazo la ligera frontera que separa a los tablets de los portátiles, o siendo más precisos, de los ultrabook. En su versión Pro de Surface el equipo es en realidad un ordenador hecho y derecho pero adaptado a este diseño imposible. Una decisión valiente por parte de los de Redmond que abre considerablemente el abanico de uso de este producto.

Sus 10,6 pulgadas pueden ser explotadas además con si de un laptop se tratara gracias al teclado integrado en el Touch Type, un sofisticado periférico que diluye aún más las líneas que separan unos equipos de otros. Y es que Microsoft parece haber renunciado abiertamente en este producto a los teclados virtuales. No es que no estén disponibles, sino que apuestan claramente por una entrada de datos con un teclado convencional. No podemos dejar de mencionar por descontado la plataforma: Windows 8 y Windows RT en un producto que que pronto se beneficiará de un creciente ecosistema, la otra gran pata que determina el éxito o fracaso de un tablet hoy en día.

¿Será Surface el producto revolucionario que tanto ansiaban los de Redmond para volver a situarles en la vanguardia de la tecnología al menos en lo que a imagen se refiere? Es sin duda un excelente dispositivo, pero plagado de incógnitas en este momento. Bueno, bonito, pero excesivamente tardón. Microsoft necesitará mucho tiempo (y en consecuencia, dinero) para poder abrirse un hueco en un mercado que parece ya copado por Apple y las diferentes referencias Android, pero parece que por hardware la apuesta es buena. Al tiempo.

En Freemium se comparte la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos

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Freemium: Surface, bueno, bonito y... ¿tardón?
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