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Freemium: Microsoft acaba con Hotmail... más o menos

En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología
Algo se está moviendo en la sede de Redmond. Nuevos aires, nuevas sensaciones, y una clara voluntad por no quedarse atrás en un mercado que avanza a pasos agigantados. La primera gran sorpresa en este terreno fue la presentación de Surface: el mercado se quedó atónito ante el diseño y las posibilidades del tablet propuesto por Microsoft. Pero claro, ahí no podían acabar las reformas de calado de los creadores de Windows. Un viejo servicio, o mejor dicho, un viejísimo servicio estaba a punto de ver una esperadísima renovación: Hotmail se reinventaba, pero lo hacía de una manera traumática. Microsoft acababa de "matar" a su célebre servicio de correo electrónico en favor de una marca que era bien conocida para los usuarios de los productos de la casa, y por extensión, para todo el globo: llegaba Outlook.com para sustituirle. Y por todo lo alto.

Así, se trataba de una muerte a medias. Por un lado, Microsoft terminaba con la marca "Hotmail", tan vinculada a un servicio ya considerado como obsoleto por muchos, pero en realidad ofrecía al mercado el mismo servicio de correo electrónico en un producto diseñado desde cero que no ha dejado frío a nadie. Muerto, pero sólo un poquito. Hotmail sigue su legado en Outlook.com y la gran pregunta que todo el mundo se está planteando ahora es: ¿no llega el cambio demasiado tarde?

Básicamente, Microsoft ha reinventado Hotmail en este nuevo servicio eliminando todo lo negativo y apoyándose en las demandas del usuario. Entre los elementos que menos gustan a los usuarios de los servicios de correo electrónico en web se encuentra sin duda una publicidad excesivamente invasiva, mostrando las bandejas de entrada como auténticos tenderetes de colores con los diferentes anuncios. Pero hay más. Microsoft había atacado en otro flanco que uno de sus principales rivales siempre tenía en entredicho: la privacidad. Los de Steve Ballmer querían dejar claro un principio que iba a regir el funcionamiento del servicio de correo: los datos y contenido son del usuario y Microsoft nunca van a ser explotados con fines comerciales. Algo debió de pitar en los oídos de Google, que parte en Gmail justo de los principios opuestos.


Outlook.com ofrece otra de las grandes demandas por parte de los usuarios: una interfaz inmaculadamente limpia y en la que no se ofrece más lo que es estrictamente necesario para el usuario. Sencillez ante todo, y todo ello bañado con unos adecuados brochazos de Metro para que el impacto visual sea todavía mayor. Nada que ver, a estas alturas, con Hotmail. Sin embargo, Microsoft se guardaba un as más en la manga para asegurar que su producto vaya a encandilar a los usuarios: la integración de Outlook.com con diferentes servicios, y en especial, con las redes sociales. Desde el propio correo electrónico el usuario podrá 'saltar' a cualquiera de estas redes sociales para intercambiar contenido, e incluso emplear en tiempo real el chat de Facebook, una clara forma de contrarrestar el efecto de Google Talk. Microsoft ha integrado, además, Skype, de forma que en un futuro se puedan realizar llamadas o videollamadas con el interlocutor sin necesidad de cambiar de pantalla o abrir más aplicaciones.


Cambios sólidos y según las primeras impresiones de los usuarios y los medios, en la buena dirección. Los de Redmond no ocultan sus cifras: se registraron cerca de un millón de cuentas en el nuevo servicio en menos de 24 horas, un claro ejemplo de que al menos han logrado despertar la curiosidad de los usuarios. Pero planea la gran duda sobre el último movimiento de Microsoft: ¿no llega con demasiado retraso? Según comScore, Hotmail sigue atesorando el grueso de los impactos en pantalla, con cerca de 325 millones de usuarios únicos en junio, pero los rivales, y en especial Gmail, siguen ganando adeptos. La competencia aprieta y juega con la ventaja que le otorga haberse embarcado en la aventura que ahora propone Microsoft hace mucho tiempo. Sin embargo, las bazas exhibidas por los de Washington tienen sólidos argumentos para conquistar el corazoncito de sus usuarios y posiblemente animar a los usuarios de otros servicios a probar la nueva esencia. ¿Triunfarán?

[Vía Wired, Forbes y Expansión]

En Freemium se comparte la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos

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