Una patente de Google para Project Glass nos hace soñar con un puente de dureza adaptable para nuestras gafas
A estas alturas de la película es probable que ya sepas que los chicos de Google no desaprovechan apenas oportunidades para lucir las flamantes Project Glass... pero claro, tanto afán de lucimiento acaba pasando factura. La compañía de Mountain View parece estar dispuesta a llevar a cabo una cruzada contra las antiestéticas marcas que dejan un buen número de gafas tras un periodo prolongado de uso debido a su peso, cosa que cobra aún más sentido si pensamos que estos precisos anteojos llevan incorporado un pequeño ordenador (a lo que además hay que sumar los gramos de la montura y los propios cristales). Una patente ha desvelado que la gran G se ha estado planteando dotar a sus ambiciosas gafas de un puente para la nariz de naturaleza maleable, que podría endurecerse o suavizarse gracias a un fluido que cambia de viscosidad en función de las necesidades del usuario. Según deja entrever el documento, en el momento que las lentes empiecen a parecernos tan pesadas como los cristales de un autobús, únicamente tendríamos que dar un toque en su trackpad y... ¡magia!, nuestra pobre naricilla quedaría protegida. Por el momento no hay detalles concretos sobre si esta tecnología estaría disponible junto al modelo Explorer de las esperadas gafas, pero desde luego no dudamos que si llega a buen puerto tendrá unos cuantos clientes entre el sector geek (empezando por la plantilla de Engadget).

Una patente de Google para Project Glass nos hace soñar con un puente de dureza adaptable para nuestras gafas

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