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Freemium: ¿Millonarios 2.0 antes los 20?

En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología
Vivimos deprisa. Demasiado rápido, pero parece que no lo suficiente para muchos emprendedores que no quieren esperar a ser adultos para no tener que preocuparse por el dinero. Casi nos hemos acostumbrado: las rutilantes figuras del 2.0 han cambiado de alguna manera el mundo con productos o servicios, da igual que sean sencillos o tremendamente sofisticados. Es difícil listar marcas creadas por el talento de gente que no necesariamente ha sido brillante en los estudios, o que directamente no ha estudiado. En este cerco dorado podremos incluir desde redes sociales como Twitter, pasando por juegos como Angry Birds o plataformas de mensajería como WhatsApp.

La mayor parte de este pasaporte hacia una vida mejor nació de encuentros informales, en medio de una partida de billar o arreglando el mundo tirados en un sofá en un garaje ajeno. Los genios de nuestra era van en chanclas, huyen de las corbatas y huyen de los rígidos sistemas de gestión empresariales. Una contracultura que se ha abierto camino en forma casi de religión, y proliferan las start-up en busca de un hueco en este olimpo tan lejano pero tan cercano. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. ¿O sí?
Al hilo de este asunto, esta semana han circulado por la red, de forma curiosamente paralela, dos historias que compartían un origen, pero cuyo final ayudará a muchos a poner el pie en el suelo. Si has seguido los titulares estos días, a buen seguro te habrá llegado el nombre de Nick D'Aloisio, y si no es así, aquí va un brochazo de su perfil: 17 años, sin terminar sus estudios y millonario gracias a un golpe de talonario por parte de Yahoo y su CEO Marissa Mayer. Y lo de millonario no es gratuito: 30 millones de dólares de la noche a la mañana, y aquí llega realmente la noticia, por algo que no ha creado. ¿Sorprendente? Sí, pero no tanto. Es fácil pensar que este británico es un caradura sin talento que se encontraba en el lugar adecuado en el momento preciso. Vamos, que había nacido con estrella.

Foto del Huffington Post
Y es que pocos días después de haberse rubricado el contrato millonario hemos conocido que Summly, una start-up en la que el imberbe genio únicamente ostentaba la titularidad y empleaba la tecnología de SRI Institute, según denunció el WSJ. Esta joven compañía nunca ha registrado tantos usuarios ni ha facturado dinero como para ser un caramelo a ojos de los grandes. Pero ahí lo tienes, contando billetes. La extraña maniobra de Yahoo y esta start-up de cartón piedra no es, sin embargo, lo habitual. Realmente, la moraleja del asunto es que en los tiempos que vivimos, el éxito está más cerca que nunca y las barreras de entrada nunca habían estado tan bajas. Esta realidad nos sirve de hilo conductor para la segunda historia de la semana. El otro lado de la moneda.

Nos trasladamos a Boulder, una pequeña localidad en el estado de Colorado, donde dos estudiantes de secundaria han logrado embolsarse una importante cantidad de dinero casi sin despeinarse, y lo que es más importante, captar la atención de los medios. Ryan Orbuch y Michael Hansen se basaron en la temida procastinación para desarrollar una app para el iPhone que sirviera a sus compañeros a fijar objetivos y cumplirlos con éxito. Había nacido Finish, una sencilla aplicación de pago que pronto subió a lo más alto en la categoría de Productividad de la cotizada App Store, siendo además destacada por la propia Apple. No han cumplido los 17 y ya tienen todo un futuro labrado. Son las dos caras de una moneda, la de los ricos a golpe de clicl, los millonarios 2.0, ¿burbuja o realidad?

[Más información: Business Insider, Huffington Post, WSJ]

En Freemium se expresa la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos

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