Ford esconde sus motores eléctricos en las ruedas con la tecnología eWheelDrive
Durante los últimos años los automóviles eléctricos han progresado a toda velocidad. Una de las compañías generalistas que más énfasis está haciendo en esta forma de movilidad sostenible es Ford, que a pesar de no dar tanto bombo como otras marcas a sus modelos a baterías, ya cuenta en Estados Unidos con un coche sin emisiones (el Focus Electric) y un buen puñado de híbridos. Son coches que tienen muy poco que ver con esos primeros vehículos eléctricos con baterías de ácido y plomo, pero siguen enfrentándose al dilema de siempre: hay que meter el motor en alguna parte, y no es que las baterías dejen demasiado espacio libre a diseñadores e ingenieros. Una posible solución a este problema es la tecnología eWheelDrive, que integra el motor eléctrico y el sistema de regeneración de la frenada dentro del cubo de las ruedas.

Aunque los motores in-hub no son precisamente nuevos (de hecho llevamos viendo modelos conceptuales desde hace bastantes años), son muy pocas las compañías que se han lanzado a trabajar en este tipo de sistemas, con Mitsubishi a la cabeza. El sistema desarrollado por Ford Europa ha sido creado en un principio para facilitar la construcción de vehículos urbanos muy pequeños, con espacio para cuatro personas en las dimensiones de un biplaza (¿habrá competencia para el Smart eléctrico?). Esto es así porque en palabras de Ford, para el año 2050 se duplicará la población urbana del mundo y se cuadruplicará el parque automovilístico, lo que podría dar lugar a auténticos problemas de congestión y abastecimiento energético.

El uso de motores integrados en las ruedas presenta otra serie de beneficios. Dado que el paquete de baterías se puede distribuir en el suelo del vehículo (algo que ya hemos visto en el Clase B Electric Drive de Mercedes a pesar de que no utiliza esta tecnología) o donde de otra forma iría el túnel de la transmisión, sería posible liberar el espacio donde normalmente se sitúa el motor delantero para almacenar equipaje. Otro beneficio sería utilizar la dirección integrada en las ruedas para hacer posible que el vehículo se desplazara de forma casi totalmente lateral para facilitar así su aparcamiento; una característica compartida con el Hiriko. Por supuesto, este sistema también presenta dificultades, como la necesidad de lidiar con el peso añadido por los motores eléctricos (especialmente si hablamos de configuraciones 4x4 en lugar de un sistema tracción sencilla) o el eterno problema de la masa no suspendida y sus más que posibles efectos sobre las prestaciones dinámicas y el confort de marcha del vehículo.

En estos momentos Ford no ha hecho público plan alguno para lanzar comercialmente su tecnología eWheelDrive, que está sendo desarrollado en colaboración con los proveedores de componentes Shaeffler, Continental, la Universidad Técnica de Aquisgrán y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Regensburg. Todo lo que hay hasta la fecha es un prototipo desarrollado sobre la base del Fiesta, pero ya te puedas imaginar que este proyecto existe para algo más que tener entretenidos a los ingenieros de la compañía.

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