Adaia Blackcomb pretende redefinir el concepto de teléfono rugerizado a partir del año que viene
La cara que te tiene que quedar al romper un teléfono rugerizado tiene que ser un auténtico poema, razón por la que Adaia (una compañía fundada por antiguos trabajadores de Nokia) anda preparando una versión propia que presume de ser mucho más resistente. Heikki Sarajarvi -CEO de la casa- se ha reunido con los chicos de AllThingsD para hablar del primer smartphone creado por la firma, explicando que una de las razones que lo animaron a embarcarse en esta aventura es que él mismo ha acabado inutilizando algunos de sus equipos mientras navegaba.

Tras meses de arduo trabajo, la compañía tiene ya por fin listo un primer prototipo, que no sólo es de naturaleza rugerizada, sino que además cuenta con conexiones celulares y satelitales... por lo que pudiera pasar. Para su hardware, la casa se ha aliado con DesignworksUSA (perteneciente al grupo BMW) que proporcionará al equipo un diseño industrial inspirado en un mapa topográfico; mientras que Elektrobit se encargará de la parte interna.

Según la web de la empresa, el terminal ha sido bautizado como Blackcomb y por lo visto, no estará disponible hasta el año que viene (aun así, sus primeras pruebas de envergadura se llevarán a cabo este mismo verano en las condiciones más extremas). Sarajarvi no ha llegado a facilitar un precio orientativo, limitándose a indicar que será un poco más caro que un smartphone de gama alta, pero más barato que sustituir los cuatro teléfonos que ya se le han roto a lo largo de todo este tiempo. Ya puedes ir preparando la hucha.

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