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Xbox One, las primeras impresiones a puerta cerrada

Hoy ha sido un día duro para los fans de Microsoft y la Xbox. El anuncio oficial de su consola de nueva generación ha llegado acompañado por un volumen de información nada desdeñable, pero todavía te queda mucho por procesar. Aunque el evento de presentación se ha realizado hoy y su puesta de largo no tendrá lugar hasta el E3 2013, nuestro buen amigo Ben Gilbert, de la edición en inglés de Engadget pudo reunirse hace unos días con la gente de Microsoft para poder probar la nueva Xbox One antes siquiera de que fuera oficial, ofreciéndonos un vistazo anticipado a la nueva consola de Microsoft.

Estas son las primeras impresiones de Engadget.



Lo primero que has de saber es que en esta toma de contacto no encontrarás fotos o vídeo del hardware al natural. Hay buenos motivos. Dado que sólo fue invitado un número minúsculo de periodistas y el hardware todavía se encuentra recibiendo los últimos retoques, Microsoft prohibió el uso de cámaras e incluso teléfonos móviles en sus instalaciones. De hecho, abandonar cualquier dispositivo de este tipo era una de las condiciones indispensables para acceder a los talleres de Redmond, tras lo cual hubo que aceptar que habría ciertos límites en lo que Ben podía o no tocar de la consola. Xbox One aún no era oficial y Microsoft no podía permitirse una filtración de gran calibre por culpa de algún periodista despistado.

Kinect 2.0



La Xbox 360 introdujo Kinect casi al rebufo de la Wii, pero a pesar de las dificultades logró hacerse rápidamente con un importante hueco en el mercado fruto de las experiencias de juego posibles con la barra sensora y el apoyo de los desarrolladores independientes. Era por tanto lógico que Microsoft pusiera todo su esfuerzo en mejorar esta plataforma crítica para el futuro de la marca Xbox.

Durante la sesión de demostración Microsoft no ofreció un vistazo a ninguno de los juegos en desarrollo para Kinect 2.0. En su lugar, Engadget pudo observar el software de desarrollo interno utilizado para controlar los sistemas independientes del periférico. El nuevo hardware ha sido pensado para mantener conversaciones vía Skype a resolución HD (720p), pero gracias a su mayor capacidad de captura también puede identificar a los usuarios. Además, un sensor infrarrojo analiza los fotones para discernir la profundidad de los objetos en el cuarto donde esté instalada la consola.

Este sensor funciona detectando la luz infrarroja emitida por un módulo instalado en el propio Kinect. Es capaz de capturar múltiples personas incluso en condiciones de luminosidad extraordinariamente baja (¿recuerdas los problemas de Kinect con los jugadores de tez oscura?) así como bajo los focos más potentes. Esta habilidad fue demostrada por Microsoft en una especie de estudio de cine de serie B usando un maniquí femenino incompleto; la prensa tenía que hacer lo posible para que Kinect perdiera el seguimiento de sus miembros, lo cual no fue posible a pesar del empeño de las personas implicadas. Esto no quiere decir que funcione a la perfección, pero eso es algo que cabe esperar siendo que hablamos de hardware en desarrollo.

Gracias en parte a su captura de 250.000 píxeles y al módulo infrarrojo, Kinect puede detectar ahora la rotación de articulaciones, expresiones faciales, acciones realizadas con dedos (uno a uno), el pestañeo del usuario e incluso calcular el consumo de calorías derivado del movimiento del jugador... o jugadores, puesto que Kinect 2.0 es capaz de trabajar con seis personas al mismo tiempo (aunque si se apelotonan puede experimentar algún problemilla de detección).

Por supuesto, queda la duda de si Kinect 2.0 podrá funcionar correctamente con personas sentadas en un sofá. La respuesta es ambigua. Según un ingeniero de Microsoft esa no es una cuestión de hardware sino de software y algoritmos. "La mayor pregunta, y esta es la pregunta del billón de dólares, es ¿será la experiencia que realmente tiene que ser?", indicó dicho empleado. Bien, Microsoft ciertamente sabe que esta es una de las características más demandadas por el público y están trabajando para implementarla.

Un nuevo mando para una nueva generación



Por contradictorio que parezca, la presentación a puerta cerrada de Xbox One no contemplaba demos para Kinect 2.0 ni par el mando básico de la consola. Afortunadamente Microsoft ofreció a Ben la oportunidad de sostener el mando en sus manos. El nuevo periférico se siente un poquito extraño debido a sus nuevas proporciones, pero eso no quiere decir que las impresiones sean negativas; simplemente es distinto.

El mayor cambio en el mando de la consola es el uso de unos nuevos gatillos con vibración integrada de forma individual. Esto permite que los golpes y las explosiones se sientan en cada gatillo independientemente. Son un poquito más grandes que los del mando de la Xbox 360 y más redondeados, pero al tacto se sienten muy similares. El hueco que hasta ahora había entre ellos y la carcasa se ha eliminado prácticamente.

[Actualización: Durante la presentación de la consola se ha ofrecido una breve demo en la que el usuario podía mover verticalmente un helicóptero virtual. Independientemente de la dirección escogida, los gatillos vibraban con la misma intensidad y fuerza. Mucha fuerza. Esto es así porque los motores de vibración se encuentran situados dentro de los propios gatillos, lo que cambia totalmente la sensación de uso. No podemos hacer juicios sin poder examinar esta característica con un juego real, pero resulta de lo más interesante.]

Otra novedad importante es la eliminación de la joroba del pack de baterías. El prototipo exhibido contaba con dos pilas recargables AA como el mando de la Xbox 360, aunque es posible que esto cambie cuando la consola llegue al mercado. La carga se realiza mediante un conector micro USB. Este paquete está flanqueado por dos nuevas "asas" ligeramente reducidas para facilitar la sujeción del mando.

Justo encima del mando aparece un conector de accesorios para conectar el conjunto de auriculares y micrófono. El botón Xbox Home se sitúa en posición central, aunque más elevado (evitando así las pulsaciones accidentales), mientras que start y select se quedan básicamente donde están ahora. El pad direccional, tan criticado en la Xbox 360, ha sido rediseñado con una nueva cruceta que ofrece una respuesta más satisfactoria y que aparentemente necesita menos espacio; grandes noticias para los aficionados a los juegos de lucha.

Los sticks analógicos también han sido modificados. Son más cortos y tienen una hendidura distinta para mejorar el agarre de tus pulgares, doloridos y sudorosos tras horas de conducción en Forza o masacrar alienígenas del Pacto en Halo.

Los botones A, B, X e Y permanecen básicamente sin cambios. La tipografía es distinta, sí, pero de acuerdo con uno de los ingenieros de Microsoft, en el equipo de desarrollo no tenían intención de "añadir un montón de tontaditas como poner pantallas y cosas así".

Procesadores y prestaciones



Así que los mandos convencen, pero... ¿qué pasa con la consola en sí misma? ¿Qué tal se porta cuando los desarrolladores le aprietan las tuercas? De nuevo, esta sesión no permitió conocer gran cosa sobre las prestaciones de Xbox One más allá de que ofrecerá un rendimiento "ocho veces superior" al de la actual Xbox 360. No es mucha información que digamos, aunque algo se puede sacar a partir de ahí.

Antes de nada, has de saber que la Xbox One posee cinco componentes principales: una APU modificada específicamente por AMD para desarrollar el máximo rendimiento gráfico, dos procesadores de señales de entrada (southbridge) dentro de la propia consola y otros dos procesadores en Kinect. Todos ellos trabajan de forma conjunta, aunque ahora mismo nos es imposible decirte cómo se reparten la carga de trabajo y cómo se compara su rendimiento real con el de la PlayStation 4.

La APU de Xbox One utiliza núcleos Jaguar de bajo consumo para hacer que la consola sea más eficiente energéticamente. Esto podría hacer pensar que su potencia estará bastante limitada, aunque por lo visto los ingenieros de AMD se han esmerado para conseguir unas prestaciones adecuadas. Su consumo es de 100 W, más que las últimas versiones de la Xbox 360 y la PlayStation 3, haciendo uso de un proceso de construcción a 28 nm frente a los antiguos chips de 45 nm de máquinas anteriores. Comparar su desempeño con un procesador de PC es poco menos que imposible dado el inusual número de transistores utilizado (alrededor de 5.000 millones) así como su especialización.

También es diferente la forma en la que Xbox One utiliza la memoria interna. Además de poseer 32 MB de caché SRAM integrada (10 MB de EDRAM en la Xbox 360), la CPU y la GPU comparten un total de 8 GB de memoria DDR3 de una forma algo particular, dado que no hace falta copiar los datos compartidos entre ambos elementos. Esto significa que su funcionamiento es mucho más eficiente, redundando en un funcionamiento mejor del que podría anticiparse viendo únicamente su limitada cantidad de RAM y el hecho de que la GPU está integrada en el procesador central.

Gráficos


Si Microsoft no ha querido hablar mucho del hardware en líneas generales, menos todavía ha difundido sobre las capacidades gráficas de Xbox One. Podemos decirte que la GPU de la consola ha sido diseñada para funcionar con las APIs de DirectX 11.1, así que el desarrollo de software debería ser altamente familiar para los programadores que tengan experiencia en la creación de juegos para PC. Nada nuevo bajo el sol considerando la historia de la familia Xbox.

Algo que no ha quedado claro en la conferencia y que podemos confirmarte en este artículo es que Xbox One podrá sacar vídeo en resolución 4K, así como trabajar con múltiples capas de imagen en 1080p. Esto significa que puede procesar un juego, la interfaz y una aplicación de fondo (por ejemplo Skype) de forma independiente. Esta característica podría ser interesante para dispositivos de realidad aumentada e IllumiRoom, pero por ahora no hemos podido ver ninguna implementación que le saque jugo.

Ruido


Todos recordamos la primera vez que encendimos la una Xbox en cualquiera de sus generaciones anteriores y sentimos como si un Airbus arrancara sus turbinas en nuestra cara. Según Microsoft, la nueva Xbox One será afortunadamente "cuatro veces más silenciosa" que sus predecesoras. Esto, en teoría, significa que su funcionamiento sería inaudible. Anandtech ha cifrado el volumen de la Xbox 360 Slim en 45 dB; dado que el sonido se mide en una escala logarítmica, restar sólo 3 dB significaría reducir el sonido percibido por nuestros oídos por la mitad. En teoría, la Xbox One debería rondar los 39 dB, que es un poquito por encima del sonido ambiente de la mayoría de los salones.

Esta reducción de ruido se ha conseguido utilizando procesadores más eficientes, aunque la Xbox One está obligada a ser silenciosa incluso cuando no está siendo utilizada dada su capacidad para estar conectada de forma permanente, activándose únicamente cuando reciba una orden de viva voz. Otra novedad interesante es que la consola extraerá los datos de los discos ópticos para reducir la actividad de los motores del lector Blu-ray durante el juego; algo que agradecerán los propietarios de una de esas Xbox 360 de primer hornada, que parecían dispuestas a despegar nada más introducir un juego.

Muchas preguntas, pero pocas respuestas



Una toma de contacto sin juegos ni aplicaciones reales apenas puede ser descrita como tal, pero los viciosos y viciados que hayan seguido la conferencia especial de Microsoft sabrán que la firma de Redmond está obrando de forma extraordinariamente cauta. El pastel no será descubierto totalmente hasta el E3, así que por ahora tenemos más preguntas que respuestas. Kinect 2.0 es impresionante sobre el papel, pero difícilmente podemos saber lo que puede dar de sí sin juegos disponibles. Resulta igualmente complicado comprobar el funcionamiento del pad cuando sólo lo puedes sostener en tus manos, y aunque Microsoft no pierde ocasión en recordarnos que el hardware de Xbox One está sumamente especializado para repartir la carga de las tareas de forma muy eficiente, mucho más que cualquier PC convencional, lo que nosotros queremos saber es qué tal se comporta en la vida real y a qué nivel queda frente a la nueva PlayStation 4, que también aboga por una arquitectura pecera. Al menos tenemos claros cuáles serán los puntos de diferenciación clave de Xbox One frente a su rival de Sony: un gran énfasis en el frente multimedia, con la interacción televisiva a la cabeza, y el uso de aplicaciones propias, con Kinect al frente. Esperamos que Microsoft desglose su estrategia de ocio en mayor detalle y de forma más práctica durante el E3 de Los Ángeles. Hasta entonces, esto que ves es todo lo que hay.

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