En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología
Freemium: 4G, ¿lujo o necesidad?
Todavía lo recuerdo con nostalgia. Fue a finales de 1996 cuando un servidor tuvo su primer móvil, un Nokia 2110 usado que me regalaron por un cambio de móvil. Aquello me parecía como de otro planeta: la idea de ir por la calle y poder recibir o realizar llamadas sin importar el lugar en el que uno estuviera es algo que ahora damos como evidente, pero en aquel entonces era algo extraordinario. Tanto, que los primeros meses ir hablando por la calle con el móvil era un signo de ostentación o un gesto de mal gusto. Mi primer contrato fue con Airtel (hoy Vodafone), y recuerdo que por aquel entonces la cobertura era muy justa. La llamadas eran muy caras y la batería, bajo esas condiciones, apenas daba para un día. Pero poco importaba. Aquella sensación de libertad no tenía, literalmente, precio.

Hoy nos movemos bajo otros registros. El móvil dejó de ser algo fuera de lo común, y de hecho, lo raro, rarísimo, es no disponer de uno. Y qué decir de llamar por teléfono: ahora el grueso del uso lo dedicamos a la red y los servicios derivados. Precisamente este hecho hace que la velocidad de acceso sea un elemento fundamental, aunque es posible que nos estemos equivocando o nos estén confundiendo con el planteamiento: ¿es más importante una velocidad de acceso elevadísima con un cupo de datos raquítico o bien una velocidad convencional con un plan de datos ilimitado de facto?
A esta reflexión hay que añadir un detalle que no tenemos que olvidar un detalle que muchas veces omitimos: los operadores de telefonía son empresas privadas que como tales, quieren ganar dinero y para ello necesitan incrementar la facturación a sus clientes. Sin embargo, se enfrentan a una realidad del mercado que les está complicando en parte los años de bonanza: aunque cada vez son más los móviles en circulación y la tasa de penetración parece no parar de crecer, la voz en valor en plena devaluación y los datos se cobran a un precio cada vez más bajo en parte por la competencia. Y con este caldo de cultivo, los operadores se ven de repente con una suerte de varita mágica con la que poder seducir al abonado e incrementar su volumen de facturación: el 4G.

Esta red de cuarta generación permite, sobre el papel, alcanzar velocidades de descarga de hasta 150 Mbps, una auténtica locura si consideramos que podremos alcanzarla desde el móvil o tablet. Y poco a poco va llegando a los usuarios, aunque su despliegue es muy desigual: en Latinoamérica se ofrece ya en México, Colombia y Brasil, y en España ha sido Vodafone el operador que por sorpresa, ha comenzado a ofrecer a sus clientes de forma limitada, dicha conexión. Fue primero Yoigo quien anunció el 4G, seguido de Orange que acortó los plazos, y finalmente el operador británico que ha adelantado a todos ofreciendo ya el servicio en seis capitales con una velocidad teórica de 150 Mbps. Sin embargo, Vodafone ha anunciado su intención de cobrar 9 euros al mes por permitir al cliente a utilizar sus redes 4G. Es decir, que esta red es un extra y como tal, se debe pagar por ello.
Pero ¿realmente compensa? Hay que tener en cuenta que los planes de datos no se han visto incrementados de ninguna manera, con lo que el cliente se encuentra con una velocidad máxima de descarga de 150 Mbps y un plan de datos mensual de 1 GB. Algo no cuadra e invita a la reflexión: ¿no compensaría más al usuario pagar un poco más y disfrutar de un plan de datos más ambicioso (o ilimitado) en su conexión HSPA+? Así que estamos ante un curioso dilema para el usuario, en el que los operadores, muy celosos de los movimientos de los rivales, tampoco aportan luz mostrando sus cartas. El problema es evidente: los planes ya en 3G se están quedando cortos con plataformas y móviles cada vez más potentes, y usuarios más acostumbrados a consumir datos, y ahora llega una oferta con más caudal que no va a hacer sino agravar este problema.

No deja de llamar la atención que los propios operadores que limitan los planes de datos en su búsqueda legítima de negocio publiciten que con 4G uno puede descargarse una película en HD o disfrutar de vídeos de YouTube sin buffering. Eso sí, se olvidan del pequeño detalle de que por el momento, no hay tarifas de datos ilimitadas reales y que la aplastante mayoría de los usuarios de móviles cuentan con planes de datos de 1 GB o inferiores. ¿Es el 4G un lujo o una necesidad?

[Más información: Celularis, Vodafone]

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