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Samsung Galaxy Gear, un vistazo más de cerca

Samsung Galaxy Gear, un vistazo más de cerca
El clásico reloj de pulsera es una especie en decadencia. Otrora un complemento indispensable, estos dispositivos están viéndose arrinconados en el mercado de masas por la preponderancia de los teléfonos móviles, obligando a sus fabricantes a apostar por diseños cada vez más atrevidos y en ocasiones menos funcionales. Pero pese a todo, se resisten a morir. El concepto no deja de evolucionar, y durante los últimos meses hemos sido testigos de una explosión de relojes inteligentes que combinan las saetas y marcadores digitales de toda la vida con funciones avanzadas. El Galaxy Gear es posiblemente uno de los modelos más esperados, y por fin, en la IFA 2013, ha sido anunciado oficialmente.

Lo más llamativo del reloj inteligente de Samsung es lógicamente su pantalla, afortunadamente más refinada que en esa filtración que pudimos encontrar el pasado domingo. Utiliza un panel OLED 320 x 320 de 1,63 pulgadas con una película táctil para facilitar el manejo de sus opciones, y se integra de forma bastante agradable haciendo uso de un cuidado marco metálico con tornillos a la vista. Bajo este chasis se oculta un procesador a 800 MHz y una batería de 315 mAh; un hardware modesto que se deja notar en el rendimiento del software.



El Galaxy Gear también posee un altavoz y dos micrófonos, que utiliza tanto para realizar llamadas telefónicas desde un teléfono Samsung con Android 4.3 como para reproducir los vídeos que puedas tomar con su cámara integrada. Sí, el Galaxy Gear también posee una cámara, equipada concretamente con un sensor BSI y autofocus, pero no se encuentra en el propio reloj, sino integrada en la propia correa de goma. Puede tomar fotos de 1,9 megapíxeles o grabar pequeños ´videos de 10 segundos con resolución 720p, 640 x 640 o VGA. Como te puedes imaginar, su función no es tomar las mejores fotos posibles, sino realizar pequeñas anotaciones visuales usando con una aplicación llamada Memographer.

De forma similar a otros relojes inteligentes, el nuevo modelo de Samsung organiza las aplicaciones disponibles mediante tarjetas intercambiables que se ordenan de una en una deslizando el dedo por la pantalla. No hay mucho espacio disponible para la interfaz, así que el usuario ha de navegar entre las apps de forma individual. El único botón del Galaxy Gear se encuentra en el lateral derecho, y tiene múltiples funciones: un toque te devuelve a la pantalla principal, dos toques lanzan el asistente S Voice y tres toques envían una notificación de emergencia a un contacto predeterminado usando tu posición para que vaya a buscarte lo antes posible o avise a las autoridades.

Curiosamente, el rendimiento del Galaxy Gear no es precisamente sensacional. Siguiendo la estela de la práctica totalidad de los relojes inteligentes disponibles en el mercado, el de Samsung se siente muy, muy lento, tanto a la hora de lanzar aplicaciones como Evernote como durante la navegación a través de la interfaz del propio dispositivo. Una aplicación que funcionó correctamente es la tarjeta de música, que básicamente sirve de aplicación de control remoto para el reproductor que estés utilizando en el dispositivo asociado al Galaxy Gear.

A nivel de usabilidad el Gear también deja algo que desear. El máximo número de aplicaciones externas (léase: no desarrolladas por Samsung) es 10, en parte porque sólo incluye 4 GB de memoria interna. Igualmente, la interfaz necesita todavía una mano de lija y barniz, dado que parece funcionar a tirones a ratos. También es un poco sorprendente el funcionamiento de S Voice, y es que el asistente de voz necesita ser activado manualmente desde el botón del reloj para activarse, lo cual no es muy adecuado si estás corriendo o montando en bici. Imaginamos que dejarlo activado de forma perpetua podría tener un impacto muy negativo para la batería.

Si quieres que hablemos de su estética, hemos de comenzar diciendo que el Galaxy Gear es bastante más atractivo que las filtraciones que vimos hace unos días, aunque dista de ser una auténtica sílfide, como evidencian las fotos de perfil. Lo que no se puede negar es que es un dispositivo agraciado. Samsung lanzará correas con colores "femeninos" además del clásico negro, pero posiblemente habrá usuarias (y usuarios) que no se sientan del todo cómodos con un dispositivo tan "sustancial" en su muñeca.

La combinación entre refinamiento y diseño industrial es interesante. Por un lado tenemos una correa plástica disponible en colores llamativos y juveniles, mientras que por otro destaca el uso de metal y los tornillos descubiertos. El problema es que la hebilla metálica no parece estar especialmente bien hecha, y salvando el negro, el resto de los colores resultan demasiado brillantes como para llevarlos fuera del gimnasio o de la pista. La carga se realiza mediante una base especial con un puerto microUSB y cinco puntos de contacto metálicos, a través de los cuales el Galaxy Gear recibe la electricidad que necesita para permanecer funcionando durante todo un día con un uso "regular".

Resumiendo rápidamente, el Galaxy Gear es un producto visual y técnicamente interesante, aunque como tantos otros dispositivos de primera generación, posee fallos que saltan a primera vista, principalmente a nivel de software. S Voice no funciona totalmente fluido, y (posiblemente esto sea lo más extraño) Samsung ha optado por evitar el uso del Gear con la inmensa mayoría de los teléfonos disponibles en el mercado, dado que la conexión solo funciona con los dispositivos de la compañía con Android 4.3, lo que en estos momentos limita su compatibilidad a los Galaxy Note 3 y Note 10.1. No sabemos si esto será solucionado más adelante, como tampoco sabemos cuánto costará, pero al menos tenemos una fecha de lanzamiento: el Galaxy Gear llegará a las tiendas el próximo 25 de septiembre.

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