Hace apenas unos instantes ha tenido lugar en Madrid la presentación del
Iconia Tab W500 y, aunque ya lo pudimos ver haciendo sus
primeros pinitos ante la cámara durante el pasado MWC, no hemos podido evitar la tentación de dar un nuevo repaso con algo más de detenimiento a este tablet firmado por
Acer. Como bien recordarás, se trata de un dispositivo con pantalla multitáctil de 10 pulgadas, procesador
AMD Fusion C-50 a 1 GHz, hasta 2 GB de RAM, gráficos AMD Radeon HD6250 con 256 MB de memoria dedicada y almacenamiento SSD de 32 GB (la compañía ha aprovechado también para dejar caer que en breve conoceremos una versión con espacio para 16 GB).
Nada más aterrizar en nuestras manos podemos constatar que se trata de un dispositivo ligero y manejable (marca en la balanza 970 gramos), pero que al mismo tiempo y a pesar de sus acabados en plástico, es capaz de ofrecer una agradable sensación de robustez. Su apariencia es destacablemente sencilla, sin adornos superfluos, ni demasiadas estridencias. El uso de la tecnología CrystalBrite aporta un poco más de alegría a su pantalla con retroiluminación LED -aunque por desgracia no se llega a apreciar del todo en el vídeo ni las imágenes que captamos en directo. La respuesta de la misma al manejarse por Windows 7 es la adecuada, por mucho que la compañía trate de mejorar el asunto con una interfaz adaptada al sistema de Microsoft, que se mueve con fluidez gracias a sus componentes AMD Fusión.
Sin lugar a dudas, una de las señas de identidad del equipo es la incorporación de un dock que no solo sirve para dotarlo de un teclado físico de tipo chiclet y aire de netbook, sino que además lo nutre con dos puertos USB extras y una toma Ethernet. Con esta solución Acer pretende agrupar en un único dispositivo lo mejor del segmento tablet con las posibilidades y comodidad de un ultraportátil. Ahora bien, puestos a hablar de nuestras impresiones, este último aspecto no nos llega a convencer del todo, en parte por el endeble plástico escogido para su fabricación y, además, por la tosca conexión al propio tablet. Algo más acertado nos parece que, una vez finalizado su cometido, el dock pueda realizar también funciones de funda y protector, ya que gracias a su estructura con detalles magnéticos, se puede acoplar a la pantalla para salvaguardarla de golpes y arañazos.