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El cohete Grasshopper de SpaceX da un salto de 40 metros (y aterriza sobre sus propias patitas)

Elon Musk ya hecho pública su determinación de conquistar la superficie de Marte de aquí a 2031, pero sus metas a corto plazo son sensiblemente más modestas. El fundador de SpaceX y Tesla Motors tiene pensado cumplir varias misiones por encargo para agencias espaciales de todo el mundo, y uno de sus proyectos estrella es el lanzamiento comercial del Grasshopper (Saltamontes), un cohete espacial que contará con la peculiaridad de poder aterrizar verticalmente para ser reutilizado.

Durante su primera prueba, allá por el mes de septiembre, el Grasshopper apenas dio un tímido saltito de dos metros antes de volver a poner sus pies sobre la tierra, pero durante un test realizado el pasado día 17 de diciembre en Texas, la nave (que está basada en la primera etapa del Falcon 9 y contenía un maniquí disfrazado de vaquero como pasajero) se elevó aproximadamente 40 metros, posándose sin incidente unos segundos más tarde.

De aquí a la exosfera todavía queda un buen trecho, pero estamos seguros de que en SpaceX ya están pensando en los próximos lanzamientos. Pasito a pasito...

Virgin Galactic presenta su lanzador de satélites LauncherOne

Decirle a Richard Branson que está en la Luna es casi un halago. El magnate británico, todo un ejemplo de hombre hecho a sí mismo, es desde hace años uno de los principales impulsores de los vuelos espaciales privados a través de su compañía Virgin Galactic, que hoy ha dado un nuevo paso al frente (no nos atrevemos a decir todavía hacia las estrellas) con la presentación del LauncherOne.

Este cohete ha sido diseñado para poner pequeños aparatos en órbita por una cantidad de dinero relativamente modesta, utilizando la base técnica del WhiteKnightTwo, la plataforma de lanzamiento usada por el SpaceShipTwo para realizar vuelos suborbitales. El LauncherOne es transportado por su nave nodriza hasta que alcanza una altura de unos 15.000 metros sobre el nivel del mar, momento en el que se desprende de ella y se activa la ignición de un sistema de impulso de dos etapas. Sus características contemplan la posibilidad de lanzar satélites de 225 kg en órbita terrestre baja, o bien ingenios de 100 kg a órbitas terrestres bajas síncronas solares.

Branson, genio y figura, ya ha conseguido atraer a varios clientes entre los que se cuentan SkyBox Imaging (mapas desde satélite) y GeoOptics (observación terrestre y atmosférica), aunque por ahora nada sabemos de las tarifas concretas. Probablemente los globos de helio sigan siendo la opción más económica para espiar desde las alturas con tu 808 PureView.

CleanSpace One, un Wall-E espacial para recoger satélites olvidados

La proliferación de la basura espacial va a terminar dándonos algún día algo más que impresionantes mangas de ciencia ficción. Cada aparato enviado al espacio deja a su paso un reguero de quincalla de alta tecnología de difícil control y que amenaza con impactar con futuras misiones, pudiendo causar daños catastróficos en su equipamiento. Su indeseable e incontrolable presencia ha hecho que agencias como la ESA y DARPA desarrollen diversas soluciones de alta tecnología para atrapar los restos de antiguos satélites y cohetes, en ocasiones incluso para reciclarlos, pero la idea de los ingenieros de la Escuela Politécnica Federal de Lausana es mucho más sencilla: simplemente quieren echarles el lazo e incinerarlos en la atmósfera.

Científicos de la universidad suiza han ideado un robot de recogida de residuos espaciales llamado CleanSpace One, que gracias a su liviana construcción y al uso de componentes relativamente asequibles aspira a convertirse en nuestro futuro bedel espacial. El robot, de sólo 30x10x10 cm, podría lanzarse en 2015 ó 2016 si no hay problemas obteniendo los 10 millones de francos (8,2 millones de euros) necesarios para financiar el proyecto, que se ha concebido básicamente para demostrar la viabilidad tecnológica de un robobasurero espacial capaz de atrapar pequeños satélites en desuso y arrastrarlos hacia su destrucción.

¿Necesitas una descripción más gráfica? Pues tienes un vídeo tras el salto.

La Agencia Espacial Europea lanza con éxito el Vega, su nuevo cohete ligero

Mientras compañías como Armadillo Aerospace y Space X toman posiciones para cubrir el hueco dejado por los recortes de la NASA (y ver si de paso se descuelga algo más por ahí), la Agencia Espacial Europea ha lanzado con éxito desde la Guayana Francesa su último cohete espacial, el Vega.

Este pequeño lanzador ha sido concebido para poner en órbita cargas de entre 300 y 2.500 kg compuestas por un máximo de nueve objetos, lanzados al espacio gracias a cuatro etapas repartidas en una estructura de 30 metros de largo con un peso máximo (carga incluida) de 138 toneladas. Uno de los nueve satélites enviados en el lanzamiento del lunes era el pequeño Xatcobeo, desarrollado en Galicia por la Universidad de Vigo con la misión de llevar a cabo experimentos de telecomunicaciones y energía fotovoltaica. Estaba acompañado por otros seis picosatélites CubeSat de Francia, Italia, Rumanía, Polonia y Hungría, así como por los satélites convencionales LARES y ALMASat-1.

Uno de los motivos que ha impulsado el desarrollo del Vega es que actualmente los satélites de menores dimensiones son lanzados desde antiguos misiles balísticos intercontinentales rusos, y echar el guante a un ICBM reconvertido es un trabajo bastante laborioso. Además, estos transportes no ofrecen la flexibilidad facilitada por la última etapa del lanzador Vega, que puede encender hasta cinco veces su motor para distribuir la carga a distintas órbitas.

¿Quieres saber más? Pues no dejes de echar un vistazo a los enlaces de lectura ni al vídeo de lanzamiento; lo encontrarás tras el salto.

Paul Allen, co-fundador de Microsoft, se lanza a la aventura espacial junto a Elon Musk

Cuando Paul Allen no está haciendo cariñitos a Bill Gates y demandando a media internet por un quítame allá esas patentes, el filántropo y co-fundador de Microsoft invierte sus millones en proyectos tan intrigantes como el FlipStart o el incipiente negocio de los vuelos espaciales privados. Así es: Allen ha formado equipo con el diseñador aeroespacial Burt Rutan y el omnipresente Elon Musk para crear Stratolaunch Systems, una nueva firma cuyo primer aparato será diseñado y construido por Scaled Composites, la compañía de Rutan, con la idea de transportar un cohete de unos 36 metros desarrollado por SpaceX, capitaneada por Musk.

El propósito de este avión, del tamaño aproximado de dos Boeing 747 (con una envergadura total de más de 115 metros), sirva de plataforma voladora de lanzamiento para futuras misiones. Supuestamente, lanzar los cohetes directamente en la estratosfera permitirá reducir de forma notable los costes de las misiones actuales, haciendo posible poner en órbita cápsulas tripuladas y satélites con un presupuesto muy ajustado.

Según Spaceflight Now, actualmente Stratolaunch cuenta con una plantilla de unas 100 personas, y por ahora nadie quiere hablar demasiado sobre las características de su primer vehículo. Comprensiblemente, dado que la competencia en esta pequeña industria es feroz y nadie quiere dar ideas a los rivales. De acuerdo a Allen, los vuelos de prueba tendrán lugar en 2015, y un año después se producirá el primer lanzamiento. Tampoco sabemos cuánto dinero ni qué inversores están respaldando este misterioso proyecto, pero Mike Griffin, antiguo administrador la NASA, ha pasado a formar parte de la junta directiva, mientras que Gary Wentz, que anteriormente fue jefe de ingeniería de la agencia espacial estadounidense, dirigirá Stratolaunch desde su puesto como presidente y CEO.

Vídeo: La nave espacial del fundador de Amazon despega y aterriza sin incidente

Aunque a juzgar por noticias anteriores no lo parezca, la "cisterna espacial" de Jeff Bezos sabe volar. El fundador de Amazon, que como sabes está involucrado en su propio proyecto de vehículo espacial comercial con la ayuda de 22 millones de dólares concedidos por la NASA, anunció en septiembre que su último prototipo se había estrellado en el desierto, pero para evitar dar una imagen de fracaso, Blue Origin ha olvidado por un momento su secretismo para mostrar una prueba exitosa realizada el pasado 6 de mayo y de la que no sabíamos nada hasta ahora.

En el vídeo, el New Shepard despega sin incidente alguno desde su pista de lanzamiento en el oeste de Texas, e instantes después se posa lentamente usando su propio motor cohete como amortiguador de descenso. Aunque por ahora apenas puede levantarse unos metros del suelo, en el futuro, el New Shepard servirá para lanzar una cápsula tripulada pensada para cortas misiones suborbitales. Blue Origin también está trabajando en un vehículo orbital y tiene pensado desarrollar una cápsula de escape para la NASA, pero por ahora apenas hay información al respecto.

Si tienes curiosidad en ver el funcionamiento de este curioso vehículo espacial reutilizable, el vídeo te espera tras el salto.

SpaceX quiere cambiar los paracaídas de sus naves por motores cohete

Aunque Elon Musk siempre ha tenido un ojo puesto en el lanzamiento de satélites comerciales, el fundador de SpaceX (y Tesla Motors) espera que gran parte de su actividad inicial se desarrolle en torno al turismo especial, y eso requiere unos costes realmente reducidos, especialmente si quiere competir de forma satisfactoria con los rusos. ¿Y cómo piensa hacerlo? Pues para empezar, reutilizando todas las partes de sus cohetes sin tener que ir a buscarlas en mitad del océano.

El último diseño de su cápsula Dragon contempla el uso de un impulsor con segmentos de reentrada controlada mediante cohetes, de forma que igual que el módulo habitado aterriza controlando su descenso mediante chorros de gases incandescentes, todas las etapas del cohete encargado de ponerlo en órbita aterrizan de idéntica manera en un punto concreto. Con un paracaídas no hay forma de controlar su regreso a la superficie, pero con este sistema, básicamente el control de tierra (o el piloto automático) sería capaz de dirigir el cohete pieza a pieza hacia un punto de aterrizaje concreto, donde sería recogido y puesto a punto de cara a su próxima misión.

Queda por ver cómo piensa resolver SpaceX el formidable desafío técnico que supone controlar la caída de las piezas, por no mencionar el coste asociado de llevar consigo el combustible para las maniobras de orientación y frenada, pero si lo consigue, la factura de enviar turistas al espacio podría descender de forma verdaderamente drástica.

SpaceX anuncia el Falcon Heavy, "el cohete más poderoso del mundo"

SpaceX piensa a lo grande. Lejos de conformarse con su futurible oferta de turismo espacial, la compañía aeronáutica fundada por Elon Musk, CEO de Tesla Motors y co-fundador de PayPal, ha anunciado que piensa ofrecer comercialmente el Falcon Heavy, un cohete llamado a convertirse "en el más poderoso del mundo". Esto, en cifras, significa que podrá elevar 53 toneladas de carga a una órbita baja (200 km), o si quieres verlo de forma más clara, que tendrá el doble de capacidad que los ya casi jubilados transbordadores de la NASA. Además, será muy barato en comparación con otros sistemas de transporte, con un coste próximo a 100 millones de dólares.

Según SpaceX, el Falcon Heavy estará "listo" el año que viene, y su primer vuelo de prueba tendrá lugar en 2013. El vídeo promocional no te hará esperar tanto; ya te está esperando a continuación.




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