
La policía los considera una herramienta de primer orden en su trabajo, mientras que los defensores de los derechos civiles los miran como si fueran el diablo. El caso es que los
tasers están desde hace años en el punto de mira, y la última noticia relacionada no les hace ningún favor. La cadena de televisión CBC y Radio Canada han llevado a cabo una serie de pruebas, utilizando 41 pistolas eléctricas modelo X26 sacadas de 7 comisarías al azar de Estados Unidos.
Cada una de ellas fue disparada al menos seis veces en un laboratorio independiente, donde los técnicos registraron inconsistencias de bulto. Al menos cuatro de ellas descargaron una corriente "significativamente" más elevada de la que es posible sobre el papel (hasta el 50%), mientras que tres, directamente ni llegaron a funcionar. Todas las unidades defectuosas fueron fabricadas antes del año 2005, sin que se conozca la causa de sus deficiencias. Taser International, el fabricante, se ha limitado a emitir un comunicado oficial en el que expone su desconfianza en los resultados de los test.
No hace falta ser un genio para llegar a la conclusión de que algo está fallando malamente si de 41 pistolas al azar siete tienen problemas. Ahora la duda está en saber si la compañía emprenderá una investigación o si por el contrario se dedicará a pasar la patata caliente hasta que se enfríe y pueda volver a lo suyo.
[Artículo en
inglés]