Ford quiere que sepas cuánta vida útil les queda a las baterías de tu vehículo eléctrico
Desde que los automóviles eléctricos osaron escapar de la tumba en la que fueron enterrados a comienzos del siglo pasado, no han sido pocos los consumidores que tienen dudas acerca del funcionamiento de sus baterías a largo plazo. Aunque en un principio las ventajas de los coches eléctricos sobre los modelos con motor de explosión son evidentes, todavía no está muy claro cuánto durarán los paquetes acumuladores de forma aprovechable, especialmente si se les va a dar un uso diario o se tiene pensado utilizarlos para alimentar electrodomésticos. Es problema en potencia que merece ser estudiado como se merece, así que Ford, General Electric y la Universidad de Míchigan se han propuesto arrojar algo de luz.
A través del proyecto ARPA-E, el fabricante de automóviles y sus socios desarrollarán nuevos y minúsculos sensores que podrán ser instalados en las baterías de los vehículos eléctricos, permitiendo así conocer la vida útil que todavía tienen por delante y controlar su funcionamiento de forma más eficiente para prolongar su duración. Estos sensores, que podrán instalarse "en áreas de la batería" donde ahora mismo no es posible colocar sistemas de medición, recogerán datos como la temperatura, el voltaje y la corriente, aunque como suele suceder, esto es algo que cuesta menos de decir que de hacer. El proyecto ARPA-E, financiado con 3,1 millones de dólares, acaba de comenzar a echar en estos momentos, y no veremos sus resultados definitivos hasta dentro de tres años.
A través del proyecto ARPA-E, el fabricante de automóviles y sus socios desarrollarán nuevos y minúsculos sensores que podrán ser instalados en las baterías de los vehículos eléctricos, permitiendo así conocer la vida útil que todavía tienen por delante y controlar su funcionamiento de forma más eficiente para prolongar su duración. Estos sensores, que podrán instalarse "en áreas de la batería" donde ahora mismo no es posible colocar sistemas de medición, recogerán datos como la temperatura, el voltaje y la corriente, aunque como suele suceder, esto es algo que cuesta menos de decir que de hacer. El proyecto ARPA-E, financiado con 3,1 millones de dólares, acaba de comenzar a echar en estos momentos, y no veremos sus resultados definitivos hasta dentro de tres años.









