Crónica de una odisea en 3G

En primer lugar hablemos de la asistencia. A primeras horas de la noche, éramos pocos los allí presentes, por lo que las conversaciones en torno al teléfono salían por sí solas (dudas, sugerencias, todo tipo de suposiciones y cual era la tarifa que cada uno pretendía seleccionar). Poco a poco, tímidos visitantes se acercaban a la puerta principal (aún vallada) y dedicaban un par de miradas al pequeño grupo de 8 integrantes que permanecían embobados a sus macbooks.
La inminente llegada de futuros compradores obligó la creación de una lista en la que se iría apuntando cada nuevo asistente, que más tarde, acabo derivando en una gestión casera de tickets numerados que hasta agentes de policía se interesaron por ellos.

























