Freemium: Cuando la publicidad es... diferente

La reunión fue convocada con urgencia. Era necesario un giro en la comunicación. El producto y su evolución en ventas lo necesitaban. De repente, se escuchó: "se acabó, vamos a hacer algo diferente". Esta recreación bien pudo tener lugar en alguna reunión del equipo de trabajo de Microsoft ante la delicada situación de uno de sus productos. Internet Explorer continúa perdiendo terreno y sus rivales acortando distancias. Han sido muchos los errores en el pasado y varias las versiones que han decepcionado a los usuarios. Los de Redmond no sólo se enfrentaban a una competencia cada vez más feroz y eficiente, sino a una imagen de producto de segunda que todo el mundo quiere desintalar. Pero en Microsoft estaban seguros de algo: Internet Explorer 9 era diferente. Más capaz, más versátil, y acumulando alabanzas ya entre los medios especializados. Tocaba hacer algo grande en materia de comunicación.
El primer intento fue un anuncio más o menos convencional. Se trataba de un spot en el que se versaban las ventajas de la nueva versión del navegador, siempre en clave estética y con una música pegadiza de fondo. Pero no era suficiente. El usuario estaba ya desengañado ante fiascos previos y era necesario espolearle con algo provocativo y diferente. ¿Puede haber algo más atípico que reírse de uno mismo? Pues en esto se afanaron los de Steve Ballmer en una curiosa campaña en la que se avivaban todos los tópicos en torno al navegador, pero con un claro mensaje de fondo: la cosa ha cambiado.








