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Actualización: Vídeo tras el salto con José Blanco informando de la no aprobación de la Ley Sinde. Blanco no ha querido indicar su posición personal al respecto, y tampoco ha señalado el motivo por el que el reglamento ha naufragado en el último instante. Lo más que han podido sacarle los periodistas es que "las deliberaciones del Consejo de Ministros son reservadas y secretas".]
Las tensiones internas en el gobierno en funciones de España han podido aún más que la aparentemente férrea decisión de sacar adelante en el Consejo de Ministros la polémica
Ley Sinde, que se ha dado un sonoro batacazo al pisarse los cordones de los zapatos en su huida hacia adelante. El "coco" de los internautas españoles, de esta forma, desaparecerá como un mal sueño tras meses de protestas y recursos, como el que interpuso la Asociación de Internautas alegando su inconstitucionalidad.
El nuevo reglamento, defenestrado ante la imposibilidad de poner al Consejo de acuerdo, era un auténtico documento prêt-à-porter, redactado a medida de las compañías productoras y las asociaciones de derechos de autor para combatir las descargas de contenidos. Su anuncio levantó las iras de los internautas, tanto por su engrasada introducción en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (finalmente
aprobado en el Congreso con el apoyo del PP y CiU), como por el uso de medidas como el cierre acelerado de páginas web en caso de que el prestador de servicios "fuera susceptible de causar un daño patrimonial" a la parte demandante, cuando hasta ahora es necesario que haya ánimo de lucro. Esta vaga definición hubiera hecho perseguibles sitios web hoy considerados legales, incluso sin relación alguna con las industrias del cine y la música.