Pocos ases en la manga se ha traído
Nokia para este
Mobile World Congress. El Lumia 920 apenas acaba de salir a la venta en buena parte del mundo y por más que algunos quieran todavía no es momento para darle matarile sacando un PureView real con Windows Phone 8, así que la compañía finlandesa ha puesto todas sus fichas a una única apuesta: teléfonos buenos, bonitos y baratos. El más sofisticado de este nuevo pelotón de smartphones asequibles es el
Lumia 720, que recupera el testigo del
710 y mejora lo presente gracias a su renovada combinación de hardware y software.
Esta especie de
Lumia 820 más asequible estará disponible en los mercados asiáticos a lo largo de este trimestre antes de dar el salto al resto del mundo un poco más tarde, a un precio que debería rondar los 250 euros. Sus bazas son claras: un hardware potable (Snapdragon a 1 GHz, ranura microSD, 8 GB de almacenamiento,
NFC, carga inalámbrica opcional) y una cámara muy,
muy luminosa.