Después de mucha controversia, parece que ha llegado la hora de que la gama premium de
Nokia diga adiós a
Symbian para dedicarse en cuerpo y alma a
MeeGo. Obviamente el sistema no desaparecerá de la noche a la mañana del catálogo, especialmente con el lanzamiento del flamante
N8 y el aterrizaje de
Symbian^4 a la vuelta de la esquina, pero sí que quedará relegado a dispositivos más discretos. Y la idea no deja de ser tentadora: tal vez así empecemos a ver cómo las etiquetas de muchos terminales se acercan más al precio de un teléfono y menos al de un ordenador de bolsillo. Sea como fuere, esto es una prueba más del proceso de modernización -cada vez más agresivo- que está experimentando la casa finlandesa. En fin, los cambios
suelen ser son buenos y necesarios.