Los MALD o Missile Air Launched Decoys, una especie de mezcla entre
UAV y
misil, llevan en uso desde hace ya unos años, proporcionando a los pilotos
militares protección contra misiles antiaéreo mucho más efectiva que la posible con bengalas o chaff para marear los sensores enemigos. Su gran problema es que ocupan demasiado espacio, lo que limita la capacidad de carga (y capacidad de distracción) del aparato. Ahora,
Raytheon, que te sonará por sus
exoesqueletos militares y experimentos con
rayos de diversa
índole, ha desarrollado un sistema capaz de dispararlos en salva desde un C-130 Hercules, usando contenedores de ocho MALD capaces de desplegar sus alas en vuelo y activar sus motores una vez eyectados de su cápsula. Una vez en el aire, estos MALD serán capaces de volar de forma errática, imitando la "firma" de un avión en los sensores enemigos para hacer que desperdicien en ellos sus preciosas defensas antiaéreas.
Según informa
Wired, los planes de Raytheon van mucho más lejos, puesto que la compañía también piensa actualizarlos en el futuro con sus propios sensores y cabezas de guerra, convirtiendo a estos "atrapamisiles" en algo totalmente distinto... y mucho más peligroso. Por ahora, en cualquier caso, el fabricante aún no ha conseguido ningún contrato.