Igual que hay gente que nunca olvida una
cara, internet es incapaz de enterrar la tuya, y de hecho, su memoria de elefante podría llegar a darte un susto. Investigadores de la
Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos, han demostrado que las herramientas de foto-etiquetado pueden acelerar la pérdida absoluta de nuestra
privacidad, desarrollando una aplicación móvil capaz de poner nombre e incluso datos personales a un rostro de otra forma anónimo.
Para ello, Alessandro Acquisti y su equipo usaron un sistema de
reconocimiento de rostros común, computación en la nube e información libremente disponible en redes sociales, poniendo nombre a personas ocultas bajo pseudónimo en un sitio de contactos, e incluso identificando estudiantes de la universidad mediante una aplicación móvil que cruzaba sus rostros con sus fotos de perfil en
Facebook. Usando después la información disponible en la
nube, los responsables del proyecto fueron mucho más lejos, llegando a obtener los intereses personales de las personas fotografiadas y (esto es mucho más preocupante) sus números de la seguridad social. Todo ello, recordemos, usando nada más que una simple foto para iniciar el proceso. Cruza los dedos para que la publicidad de Minority Report sea lo peor que veamos en el futuro.