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SGI Octane III, una "supercomputadora personal" con 80 núcleos


SGI ha muerto, ¡viva SGI! Cinco meses después de ser adquirida por Rackable Systems y ceder su nombre para bautizar a la unión, la compañía antiguamente conocida por Silicon Graphics ha anunciado en la Intel Developer Forum su nuevo servidor Octane III, "la primera supercomputadora personal" de la compañía.

Este monstruo, digno sucesor de las bestias con las que SGI alcanzó el estrellato en los años 90, cuenta con un máximo de 80 núcleos de procesamiento y "casi 1 TB de RAM", puestos a funcionar con Microsoft HPC Server 2008, SUSE Enterprise Server y/o Red Hat Enterprise. La lista de opciones contempla procesadores Atom Dual-Core, Xeon 3400, o Xeon 5500, combinables en el último caso con "gráficos avanzados Nvidia y/o soporte GP-GPU".

El precio de este coloso parte de "sólo" 7.995 dólares (5.402 euros al cambio), una suma por la que ya se podían haberse trabajado una torre algo más interesante. Y es que nadie ha conseguido igualar todavía la pinta de sus antiguas estaciones de trabajo.

SGI entra en bancarrota, se vende por 25 millones de dólares


Malas no, funestas noticias traemos para todos los amantes de las 3D. SGI, la empresa que durante los años 90 se convirtió en sinónimo de infografía y potencia de procesamiento, se ha declarado en bancarrota. Por segunda vez en tres años. Y no parece que vaya a regresar, viendo que ha aceptado venderse por la ridícula cifra de 25 millones de dólares a Rackable Systems, cuando en sus mejores tiempos estaba vendiendo alrededor de 3.660 millones cada año y tenía un valor en bolsa de más de 7.000 millones de dólares. Naturalmente el proceso aún tiene que ser autorizado por un juez, pero nada parece impedir ya su adquisición.

Atrás quedaron los años en que sus estaciones de trabajo y granjas de servidores servían para generar las escenas más explosivas de éxitos como Jurassic Park y Terminator 2. La llegada de las tarjetas 3D y su obstinación por dedicarse a los sistemas profesionales en vez de ampliar sus horizontes terminaron por hundirla en la irrelevancia, hasta el punto de que hoy en día sus fantásticos equipos UNIX ya sólo son piezas de paleoinformática. Bellísimos, pero fósiles al fin y al cabo, sin ninguna utilidad en la industria actual.

Desde aquí, alzamos nuestras copas en recuerdo del pasado. Esta va por ti, SGI.




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