A pesar de que ya hemos podido disfrutar de algún que otro análisis interesante sobre el
Sony Ericsson Satio, aún no habíamos tenido oportunidad de comprobar por nosotros mismos cómo se comporta el terminal en directo. Y, bueno, casi que hubiera sido mejor seguir idealizándolo en nuestra mente porque, visto lo visto, el teléfono no es que nos haya robado precisamente el corazón.
Bien es cierto que cuenta con un peso bastante ligero para el tamaño que tiene -sus proporciones son parecidas a las del
iPhone 3G- y que ofrece una gran pantalla táctil con una buena calidad de respuesta, pero el interfaz resulta (en ocasiones) algo lento, además de que dispone de una versión secundaria en blanco y negro que, lejos de parecer elegante, se antoja ciertamente sosa. Y eso sin hablar de su cámara de fotos -recuerda que tiene un sensor de 12,1
señores megapíxeles- cuya velocidad de disparo es sencillamente de-ses-pe-ran-te. En fin, creo que puedes oler nuestro
desengaño desde el sillón de casa...