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Chilly Chair, una silla que usa electricidad estática para ponerte los pelos de punta y meterte en la peli

Chilly Chair, una silla que usa electricidad estática para ponerte los pelos de punta y meterte en la peli
Hay muchas formas de mejorar la sensación de inmersión durante el visionado de una película. Sonido envolvente, vibraciones y por supuesto imágenes 3D son las que todos conocemos, pero jamás se nos ocurrió atar a nadie a una silla eléctrica como ha hecho un equipo de la Universidad de Electrocomunicaciones de Tokio. Con esto dicho, el invento en cuestión no es tan macabro como puede parecer a simple vista.

Expuesta en el SIGGRAPH, la Chilly Chair es una herramienta para conseguir que el espectador se sienta más involucrado en la película haciendo que literalmente se le pongan los pelos de punta, como ya han podido comprobar unos cuantos asistentes a esta feria dedicada a exponer los últimos avances en infografía. Tras firmar un documento de descargo de responsabilidad, los creadores de la Chilly Chair ayudan a su próxima víctima al audaz usuario a sentarse sobre una silla situada encima de una plataforma mecánica; a continuación, se ajustan los brazaletes de piloerección utilizados para "enriquecer" la experiencia y se polariza una placa dieléctrica para conseguir levantarte el vello de los brazos. Y sólo eso.

Como ves y a pesar de lo que puedas creer por las muecas del caballero de las fotos, no hay chispazos ni desgarradores gritos de terror mientras un pobre desgraciado se convierte en churrasco humano. La idea no es otra que potenciar el sentimiento de "sorpresa" durante una película, si bien sus creadores también indican que podría ser utilizado con libros o (no hay idea buena) mientras duermes por la noche. Si la idea no es otra que poner los pelos de punta, con ver las fotos del aparato es más que suficiente.

Galería: Chilly Chair

Investigadores japoneses crean un chaleco para abrazarte a ti mismo y un transmisor de caricias para móviles

Si por rarezas es, a los investigadores de la Universidad de Electrocomunicaciones de Tokio no hay quien les gante. Sus calenturientas mentes, que ya nos han ofrecido impepinables innovaciones como la máquina transmisora de besos con lengua o una pantalla capaz de transmitir hormigueantes cosquilleos, siguen pensando en todo tipo de peripatéticos dispositivos, siendo los últimos de los que tenemos constancia los chalecos Sense-Roid para sentir tus propios abrazos y un transmisor de cosquillas para teléfonos.

Comenzando por el primero, que dicho sea de paso nos hace preocuparnos seriamente por la vida emocional de sus creadores, consta de dos prendas, una emisora y otra receptora. El chaleco emisor se usa para vestir un maniquí, e incorpora sensores de presión para capturar tus abrazos y enviar los datos de contacto al Sense-Roid que porta el usuario. Entonces, tu prenda vibra usando una serie de motores para expresar el contacto, mientras que varios cilindros flexibles se hinchan de aire para imitar la presión que estás realizando sobre el muñeco. En caso de que todo esto no fuera ya lo bastante abracadabrante, sus creadores han usado un material blando y similar a la piel humana para dar forma al maniquí.

Cambiando de dispositivo, pero sin dejar los graves problemas de socialización que tiene esta gente, tenemos el transmisor de cosquillas. Básicamente, se trata de una aplicación para el iPhone que captura el movimiento de tus dedos sobre la pantalla, transmitiendo su posición a otro teléfono junto a una señal de vibración, para que la persona al otro lado de la línea vea como le acaricias la mano y además lo sienta. Por ahora el sistema usa un motor externo, pero ya están trabajando en una versión más refinada que usará el propio vibrador del iPhone.

Si quieres ver a qué se dedican los científicos más solitarios y necesitados de Japón, tienes las demos tras el salto.

Investigadores japoneses crean una pantalla háptica que te llena la mano de insectos virtuales

Los trastornados genios que crearon el reproductor de lengüetazos virtuales regresan ahora a nuestras pantallas con una creación mucho más útil, pero no por ello totalmente desprovista de grimosas sensaciones. Técnicos de la Universidad de Electrocomunicaciones de Tokio han desarrollado una pantalla táctil capaz de transmitir la posición de los iconos a la palma de una de una de tus manos mediante pequeñas corrientes eléctricas, y no solo eso, sino también el desplazamiento de tus dedos sobre el panel o el pulsar de los botones virtuales. Para acrecentar el realismo, los transmisores eléctricos están situados sobre una capa de gel, que permite amoldar el sistema a tus manos.

La aplicación más obvia de este aparato sería ayudar a las personas ciegas a manejar dispositivos táctiles, aunque uno de sus responsables ya está pensando en videojuegos capaces de transmitir sensaciones como hormigas u otro tipo de insectos caminando sobre tus manos. Un Silent Hill con esta tecnología y conexión con la máquina de besos podría ser profundamente perturbador.

Un dispositivo mide la calidad de tus besos (con lengua)

Menos mal que tenemos a los japoneses para impresionarnos con sus experimentos. Lo último que nos llega desde la Universidad de Electrocomunicaciones de Tokio es un dispositivo que mide la agilidad y movimientos de tu lengua cuando das un apasionado beso. El funcionamiento es sencillo: uno emula que da un intenso beso a un aparato con una especie de péndulo que debes mover con la lengua, y un ordenador registra y reproduce todos los movimientos en otra caja paralela. En realidad, esto es sólo el comienzo puesto que los investigadores, además del movimiento, pretenden registrar otros aspectos de relevancia en un ósculo (humedad, temperatura, intensidad de la respiración...). En fin, te ahorraremos más comentarios. Tienes el vídeo tras el salto.




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