Nvidia manda sus GPUs a la nube con su propio servicio de virtualización basado en Kepler

La plataforma VGX se estructura en forma de tarjetas multi-GPU, que en su unidad más básica integran cuatro procesadores gráficos con 4 GB de frame buffer, refrigerados mediante un sistema pasivo (es decir, sin ventiladores). Dependiendo de las necesidades del cliente estas tarjetas irán aumentando de complejidad (y precio de alquiler, naturalmente). Cada servidor, que puede integrar una o más tarjetas VGX, dará acceso a un máximo de 100 usuarios. La idea es básica: las empresas podrán disfrutar siempre del hardware de procesamiento gráfico más potente sin tener que invertir en actualizaciones físicas o mantenimiento. Y además, de forma bastante segura, dado que el grupo británico Jaguar Land Rover ya ha adoptado VGX como plataforma de trabajo para diseñar sus próximos coches.

